El cuento sale completo el 6 de noviembre

El cuento sale completo el 6 de noviembre. Mientras tanto pueden disfrutar de una de las partes, la primera.

Aún no se sabe quién hará el prólogo de este año, podría ser cualquiera.


martes, 4 de octubre de 2011

Prólogo 2011

Sale el 6 de noviembre.

"La caperucita azul y el príncipe proxeneta" (las primeras 15 páginas, por ahora)

La caperucita azul y el príncipe proxeneta



Un cuento escrito con mucho amor, amistad y deseo sexual.

Su autor:


Max Aguirre Rodríguez








Hay 2 maneras de leer este cuento:


1.- Como una obra maestra de estructura narrativa novedosa que logra hablar de temas complejos de manera ingeniosa y sencilla.

2.- Como una divertida porquería.


























ADVERTENCIAS


A.- El objetivo de este cuento es burlarse de la monopolización del arte, la cultura y la literatura. Es claro que es un grupo el que consagra y se auto consagra. El arte y la literatura son subjetivos. Así que esta élite tiene dos opciones: me consagran como buen escritor o le digo a todos que ustedes no deberían decidir qué es arte y qué no lo es. Si alguien debe decidir lo que es bueno y lo que es malo, prefiero que ese sea yo. Crearé mi corriente artística si no me consagran y ustedes quedarán en el olvido.

B.- El cuento sólo puede ser entendido en su totalidad.

C.- Este cuento es mejor que todo lo que ha escrito Paulo Coelho en su vida.

D.- Este cuento es mejor que el primer cuento que escribió Mario Vargas Llosa.






























El cuento

Hay muchos existentes y ninguno es mío. Me refiero a los cuentos. Existen hermosos y también trágicos y este tiene de ambos…

…En un pueblo llamado “Sodolima y gamarra”(o mejor solo Lima) el caos reinaba para algunos y para otros era el mejor lugar para vivir. Sin reglas y con mucha libertad (quizás demasiada). Camuflando el irrespeto por libertad de expresión y lo inmoral por sano entretenimiento…

…(muy) cerca de este pueblo había otro muy extrañamente llamado “La village” donde hasta cenar era considerado una festividad. La crueldad no era nada comparada con sus “hábitos alimenticios” y su “dieta sana”. Comían animales que otros tendrían como mascotas pero no todos eran así. Porque como ya lo dije, eran muy festivos y muy alegres…

En un palacio vivía el monarca, el cual era amo y señor de Lima y de “la village”. La monarquía era lo que se imponía en esa época ya que nadie se atrevía a encargarse de sus propios problemas. Él podía cometer abusos e infringir los derechos humanos pero él ni siquiera sabía dónde estaba parado. Por supuesto que los demás lo creían una persona capaz y digna para ese puesto pero pocos sabían que el rey martín carecía de toda habilidad de liderazgo.






Algunos pueblerinos pedían algo llamado “democracia” y ante esto la familia del rey martín(los futuros herederos) criticaba a la nobleza de Lima y a los pobres de “La village”. La madre Priscilla conversaba con sus hijas (Claudia y Paola).

-Priscilla: “Su padre está muy ocupado con esto de las huelgas y la tan proclamada libertad de expresión que permitió. Él debe verse bien ante los nobles para ganarnos su confianza y alejar las sospechas de un mal gobierno. Al fin y al cabo ellos sólo están para apoyarnos.”

-Paola: “jajaja ay mamá pero de todas maneras yo necesito dinero porque yo también quiero verme bien.”

-Claudia: “sí, mamá. Además ya deberían quemar vivos a los de “La village”. Mi hermano y su estúpido negocio de citas nos hacen daño… él debería ser desheredado. ¡Las mujeres al poder!”

-Priscilla: “Te apoyo hija, está bien, pueden ir a comprar y si ven a su hermano, díganle que venga. Hace mucho que no recibo noticias de él.”

Lo que la reina Priscilla ni sospechaba era el terrible negocio en el que su hijo se había metido. Ella oyó un rumor que decía que el príncipe era un proxeneta. Y así era, el príncipe era ambicioso, codicioso, egocéntrico y muy cruel. Había estado aprovechándose del pésimo estado económico de los de “la village” para conseguir a las chicas mas bellas y usarlas para su sórdido empleo.

Le encantaban las fiestas que él daba, a las cuales asistía gente que sólo lo quería por su dinero y por su bonita nariz. Era un completo ególatra que siempre pensaba en sí mismo pero que sentía que algo le faltaba y estaba dispuesto a tenerlo así tuviera que cometer atrocidades. Para ir a “la village” y no desprestigiarse usaba una mascara que poco hacia para cubrir su identidad por lo que era escoltado por 2 guardaespaldas en sus aventuras nocturnas.

Ya con la mente despejada y con fuerte convicción decidió que ese dia iría a “la village” y encontraría lo que estaba buscando: La chica más linda que su dinero pudiese comprar.

En “La village” es decir no muy lejos de ese lugar vivía una hermosa muchacha. Era una chica de belleza admirable, bellos ojos, lindo cabello y espectacular sonrisa. Casi todo el tiempo se la podía ver alegre y vistiendo su ropa que también casi siempre era azul (sí, tenía esa manía pero un defecto de tantas virtudes bien puede pasar desapercibido). Su mejor amigo se llamaba Josefino. Él era sensible, amable y nada clasista. Era de la nobleza pero no sentía que ese fuese su lugar. Sentía que no debía haber muros que separaran ambos pueblos. Quizás fue el más grande idealista de su tiempo, Josefino estaba en contra del monarquismo pero no era lo suficientemente valiente para alentar al pueblo al cambio. Además, no eran muchos los que veían con buenos ojos a la caperucita azul ya que la trataban de traidora al considerar que estaba dejando al enemigo observarlos más de cerca. Josefino y la caperucita azul ansiaban hacerse la manicure pero la caperucita sentía que Josefino no era del todo sincero y le preguntó(es que Josefino siempre pagaba): “¿Por qué haces todo esto por mí?”. Y josefino respondió “Somos amigos, ¿no?, para eso estamos”. A la caperucita no le bastó y dijo “Pero ¿Por qué sigues siendo mi amigo…? (la caperucita no terminó su pregunta).

-Josefino: “Tal vez no recuerdes el día en que nos conocimos pero yo sí y ese día siempre lo tendré presente. Recuerdo claramente que caí del caballo y me puse a llorar como niño y tú me levantaste aun sin conocerme y eso no es lástima. Eso se llama amistad”

-La caperucita azul: “Ay qué lindo, sí, yo también (con una sonrisa en el rostro dijo) lo recuerdo pero han pasado muchos años y no he vuelto a levantarte y creo que soy una carga para ti”

-Josefino: “No, nada de eso. Disfruto mucho estar contigo. A mí me gustan los lujos pero mis amigos, que dicho sea de paso no lo son, carecen de educación, son unos vulgares y no son nadita como se los pintan”

-La caperucita azul (mirándolo y con una sonrisa): “No, yo sé que todos ahí están mejor preparados que nosotros y por eso quiero que mi papá consiga un trabajo de verdad y me deje trabajar a mí también. Quiero superarme”

-Josefino: “Si, lo sé. Pero te contaré que dicen que el rey Martín es un completo ignorante y que su esposa hace todo por él. ¡Y él es el rey! Yo no estoy seguro pero… ¿Quién sabe?”

-La caperucita azul: “Bueno yo… a mí me da igual. Lo que si quiero es estudiar y superarme. Ya lo dije. Aunque me duela creo que debería separarme de mi padre porque ya soy mayor y creo que es lo mejor para mí y para todos.”

Los dos dijeron muchas cosas pero ninguno de ellos se percató de algo muy importante: El padre de la caperucita azul lo había escuchado absolutamente todo. Pobre hombre, no pudo resistir más y empezó a llorar. No era la primera vez que escuchaba algo como eso pero si antes se había enfadado, ahora estaba destrozado. Era cierto, su negocio de emolientes atravesaba la peor crisis de su existencia. Si antes ganaba una miseria… pues ahora también. Era calvo y muy próximo a la tercera edad. Había dejado su trabajo de profesor por ser un completo incompetente y lo había cambiado por la seguridad de su puesto de emolientes (nadie le robaba los emolientes porque eran bastante amargos). Su vida no era de las mejores y él no quería lo mismo para su hija.



Y más tarde ese mismo día, el padre de la caperucita azul tuvo una visita poco usual, era el príncipe proxeneta acompañado de dos guardaespaldas idénticos. El príncipe se burló de él e incesantemente lo llamó fracasado. El padre de la caperucita no dejo que lo maltrataran de esa manera y exclamó: “¿Qué has venido a hacer aquí? Sé que eres tú, príncipe”. El príncipe había llegado a “La village” con la intención de “reclutar” a otra muchacha a su ilegal negocio y muy enterado estaba de la hija del “emolientero”.

-Príncipe: “Está bien, viejo, sé que una vez fuiste profesor y muy querido pero eso… ¡está en el pasado! No eres nada, mírate, me das pena”

-Viejo (mirándolo fijamente): “¿Qué vienes a hacer aquí? No eres más que un maldito. Lárgate”

-Príncipe: “¡¡Mide tus palabras!! Sé que tienes una hija y yo la quiero, y tú me la darás. ¡Así que dime dónde está! Guardaespaldas, golpeen a esta basura”

Los guardaespaldas siguieron las órdenes y golpearon salvajemente al viejo. El príncipe proxeneta disfrutaba verlo sufrir y pedía más. La caperucita azul y Josefino llegaron y “espectaron” lo que quizás fue lo peor que hayan visto en sus vidas y lo más traumatizante. Josefino rápidamente se lanzó contra uno de los guardaespaldas olvidando sus limitaciones físicas. Como era de esperarse, Josefino terminó con la manicure rota y con un rostro irreconocible.

La caperucita azul estaba indefensa y sin alguien que pudiese ayudarla. El príncipe proxeneta mandó a sus hombres a inmovilizarla y meterla al carruaje. El príncipe proxeneta una vez más había cometido un abuso y esta vez se iba con la certeza de tener a la chica más bella de “La village”. La caperucita quedo inconsciente y no sabía dónde estaba ni a donde iba.

A la mañana siguiente, ella se dio cuenta de que no se encontraba en su dormitorio. El príncipe entró y le dijo que se calmase. El príncipe intentó persuadirla de que él sólo quería lo mejor para ella y que si se quedaba la tratarían como a una princesa, cosa que su viejo nunca tendría ni la más mínima posibilidad. En ese momento la caperucita azul olvidó a su padre pero no a Josefino que le había hablado mucho de la familia real. Lo cierto era que la caperucita azul prefería vivir con un degenerado que con su propio padre o al menos eso fue lo que pareció cuando expresó su deseo de quedarse.

De lo que ella no estaba enterada era del muy criticable negocio del príncipe. La caperucita azul y el príncipe proxeneta se estaban conociendo pero fueron interrumpidos por los gritos de uno de los guardaespaldas, el cual alertaba la presencia del soberano de otro reino en su local.

Era un viejo gordo (y hasta gay, claro, debajo de ese disfraz de terrorista tirano) que asistía muy seguido a ese lugar a deleitarse con las muchachas y a olvidar a la pasa humana de su mujer (muchas arrugas). El proxeneta (el príncipe) le pidió amablemente a la caperucita que se quedase en el cuarto para tener una charla con el gordo soberano…

-Charlie (el soberano): “Charlie está aquí. ¿Qué muchacha me toca hoy? ¿Hoy es lunes, cierto?”

-Principe: “Charlie, charlie, charlie, chaaaarlie. Tu muchacha está lista pero... ¡¿no te parece muy temprano?!”

-Charlie: “Nunca es demasiado temprano para el sexo y más si eres un romántico como yo, además… no te gustaría que tus padres se enteren de esto”

-Príncipe: “¡Nadie me amenaza! ¡Entiende! Tengo entendido que hay mucha gente que te quiere muerto y ¡tu me estás debiendo una!”

-Charlie: “Yo siempre he echo el trabajo sucio por ti y el hecho de que no delates mis crímenes también involucra tu integridad y credibilidad… ¿o crees que tu padre no mandaría a ahorcar a un criminal como tú?”

-Príncipe: “¡¡¡Mi padre es un imbécil!!! El no se ha enterado hasta ahora y dudo mucho que se entere. ¡Así pasen 100 años!”

-Charlie: “¿Qué me dices de Leo, tu cazador? Y otra cosa… yo sé algo que tú no sabes… mis soldados descubrieron algo en un bosque, dicen que no es de este pueblo ni de este mundo. Esa ro…”

Una flecha atravesó la cabeza del soberano (Charlie) dejando con la duda al príncipe y tornándolo muy iracundo. Y se puso más enojado cuando se enteró de que la caperucita azul había sido secuestrada. Pobre príncipe proxeneta, en ese instante lo importante no era saber quien había asesinado a Charlie o que era lo que con tanto misterio ocultaba el soberano (muerto). Lo importante y urgente era traer de regreso a la caperucita azul para poder abusar de ella o mostrarle que él si podía ser una persona amable, solidaria y llena de bondad. Para conseguir lo que anhelaba recordó a su cazador o también llamado “mercenario listo para los trabajos sucios de su majestad”. Por supuesto que el príncipe no estaba dispuesto a pasar un rato en el castillo de su padre. Además, sus cazadores ya no habitaban el castillo porque el tal mercenario se había enamorado de una de las princesas y eso a la reina priscilla le disgustaba.

El príncipe proxeneta estaba enfadado pero sabía disfrazar la verdad para que sus mercenarios entendieran más claramente el mensaje (si, eran 2 y uno era bruto). Leo era el más misterioso y se sentía agradecido al príncipe porque lo había ayudado cuando se hallaba en agonía. Joel era el otro, era el más flaco pero tenia gran dominio de la espada. Lo único que faltaba por definirse era elegir al más adecuado o enviar a ambos…

-Príncipe: “¿Quién será el más idóneo para este trabajo? Escuchen ambos, mi amada ha sido raptada y necesito que vayan al bosque prohibido y me la traigan, ¿entendiste, Joel?”

-Joel (el bruto): “si, su misericordia”

-Príncipe: “es su majestad, imbécil”

-Leo: “Señor, no creo que él haya captado el mensaje. Déjemelo a mí, yo traeré a su amada de regreso.”

-Príncipe: “¿Quién de ustedes mató a Charlie?

-Joel: “fue Leo”

Leo, el mercenario más calificado, puso su espada en la garganta de Joel y lo amenazó. Leo no estaba dispuesto a tolerar a Joel. El príncipe le encargó el trabajo a Leo y a Joel le ordenó vigilar el local y estar atento por si el asesino de Charlie quisiera atacar otra vez.

Leo era muy detectable de día por unas marcas en su cara y por su extraña vestimenta así que trepaba los árboles del bosque prohibido que también eran muy frondosos.

Leo disfrutaba matar y adoraba a la hermana del príncipe, Claudia. Y hubo un momento en el que dudó acerca de la misión y tuvo una ilusión donde se veía en el castillo raptando a Claudia. Pero en el fondo sabía que era imposible, que Claudia nunca le haría caso a menos que… NO, era muy tonto pensar en eso. NO, nunca podría. NO, o quizás sí. Leo últimamente se había preguntado muchas cosas (últimamente = más de un año). Él nunca había podido conversar con ella porque en el fondo sentía temor, quizás Claudia no era como él se la imaginaba, quizás no valía la pena o quizás Leo había desperdiciado todas sus oportunidades de conocerla.

“¿Bosque prohibido?” se preguntaba mientras iba de árbol a árbol. “De día se ve como cualquier otro pero ¿Cómo será de noche?” pensaba. Pero sin sentir miedo ya que Leo había pasado por una situación realmente tétrica, más tétrica que la oscuridad e incluso más tétrica que lo desconocido. Leo perdió a sus amigos y familia en una masacre en su pueblo natal. El príncipe lo encontró moribundo pero eso ya no le importaba. Para Leo su vida ya no tenia sentido y lo único que lo mantenía con vida era su obsesión por Claudia.

Leo siguió recorriendo y examinando el bosque pero estaba muy lejos de donde estaba la caperucita azul. La caperucita azul y su captor llevaban mucho tiempo en el bosque con dirección constante y única. Su secuestrador la guiaba y ya se había ganado su confianza…

-La caperucita: “¿A dónde nos vamos, Juan?”

-El secuestrador: “Mi nombre es Jose Juan, no lo olvide. Por ahora… estamos alejándonos del prostíbulo. Usted no parece de esas, sin ofender.”

-La caperucita (sonrojada): “El príncipe me llevó contra mi voluntad. No me pareció una persona del todo malvada”

-Jose Juan (acelerando el paso con la caperucita de la mano): “Creo que… él es un maldito. No hay nada que justifique sus actos.”

-La caperucita: “sí… pero quizás lo hay. Además a mí no me obligó a nada, no sé que pasa con las demás chicas.”

-Jose Juan: “¡Él las explota! Créame, lo que el príncipe tiene es un prostíbulo y él es un proxeneta”

-La caperucita (guardó silencio y después): “Me cuesta creerlo”

-Jose Juan (buscando algo con la mirada y viendo que estaba atardeciendo): “creo que deberíamos quedarnos por aquí, aún nos falta mucho… no encuentro mi cabaña. ¡Soy un idiota! Debemos seguir, disculpa… …dime ¿Cuál es tu nombre?”

-La caperucita (con una sonrisa): “Yo también soy algo olvidadiza… no recuerdo mi nombre. Todos me dicen la chica de azul. Tú puedes llamarme… como quieras”

-Jose Juan (fingiendo estar molesto para hacer reír a la chica y fallando): “te llamaré Sofía, ese nombre me gusta.”

-La caperucita: “sí, me gusta. ¿Alguien más se llama así?”

-Jose Juan: “si, una profesora”

-La caperucita: “¡¡Mira, ya veo la cabaña!!”

-Jose Juan: “Sí, la veo”

-La caperucita (ahora Sofía): “¿Viste eso?”

-Jose Juan: “Sí, ahí vamos”

-La caperucita: “No, me pareció ver una luz en el cielo como de ese lado… bueno, olvídalo.”

Jose Juan y la ahora llamada Sofía encontraron la cabaña que tenía de todo incluyendo mayordomo que resultó ser el mejor amigo de Jose Juan, Alex. Alex le explicaba a Sofía que ese bosque no era encantado sino que seres divinos lo habitaban y que el negocio del príncipe era un insulto para esas divinidades y debía cerrar para siempre. Sofía no soportó más y empezó a reír igual que Jose Juan (a Alex no le pareció muy gracioso). Alex les contó que había dedicado gran parte de su vida a probar la existencia de seres no humanos. Él no creía en la mitología ni en leyendas pero sí creía que parte de esas historias eran ciertas y seres excepcionales y peculiares habitaban el bosque. Él creía en seres de otro mundo y por eso, al igual que Jose Juan, habían sido expulsados de su hogar y de su pueblo. Uno por hereje y el otro por sospecha de ser raro (qué extraña mezcla. Pero ambos en la misma cabaña). Los 3 decidieron contar sus historias. Alex ya lo había hecho. Sofía relató su captura por el hijo del rey Martín (si, ese que ni siquiera sabe qué es un bacín) y su liberación. También habló de su mejor amigo, Josefino. Jose Juan contó que él amaba la lectura y le encantaba hacer historias y cuentos y por eso se dejó influenciar por Alex (los dos se fueron a encontrar extraterrestres). Él también dijo que a los de su pueblo les parecía raro no verlo con alguna chica y les extrañaba más de lo normal porque en su pueblo se casaban a una edad mucho más temprana. Lo declararon enfermo (ósea gay), le dijeron que no era de este mundo y que era discípulo del demonio y que sus textos aparte de hablar mal del rey, hablaban mal de sus creencias religiosas.

-Sofía (algo temerosa): “Creo que el rey Martín es un completo incompetente después de todo pero… no tenias porque burlarte de ellos si sabias que te iban a botar.”

-Jose Juan: “¡Libertad de expresión! Ahora no saben qué es pero muy pronto lo sabrán cuando probemos que existen seres peculiares en este bosque que no son lo que parecen y que el rey Martín no sabe gobernar”

-Sofía: “Ya he oído eso antes. Josefino, mi amigo, es un noble de “Sodolima y gamarra” y él también quiere derrocar al rey, eso creo, jajajaja”

-Alex: “¡no!, yo quería ser el que lo haga. ¡Nadie se nos puede adelantar! He gastado mi vida en esto y merezco reconocimiento y ser recordado por siempre, mínimo.”

Ya era casi de noche y empezaron a comer… a comer… algo de la época con mucha chocolatada y pollo. Alex se despidió y dijo que regresaría mañana, se iba a seguir con su búsqueda, también dijo: “Cuidado, si voy a regresar, mañana, pero sí lo haré”. Jose Juan y Sofía (la caperucita) se quedaron solos. Jose Juan le confesó a Sofía que ya no estaba muy seguro acerca de la existencia de seres de otros mundos en el bosque pero… Alex era el único que no lo molestaba y lo aceptaba. Y que no lo… …podía dejar solo en esta aventura que a pesar de ser una completa tontería, era interesante pensar en la existencia de esos seres, soñar con hablar con uno y que para Alex se le hiciera el sueño de regresar a su planeta porque Alex no se sentía de este mundo (claro que no se lo dijo así porque se dio cuenta de que estaban solitos en la cabaña pero Sofía quedó admirada). Hubo un largo silencio…

Sofía dijo: “Que gran amigo eres (se rió de emoción), ahora entiendo a otro de mis amigos”. Sofía se dio cuenta de que ella era una de las personas más comprensivas y manipulables pero ella siempre estaba dispuesta a ayudar a un amigo incluso si su sueño era teóricamente imposible. Entendió porqué Josefino (el de la manicure, el noble, el revolucionario, su mejor amigo) se portaba bien con ella y que no era por lástima. Sofía y Jose Juan se miraron fijamente y dijeron… bueno Sofía dijo: “Todo es posible si tienes fé” y Jose Juan dijo: “Todo es posible si vives exiliado en una cabaña y si se te da la gana de esforzarte”. Sofía se rió, sonrió y dijo: “Eres algo raro pero me das risa, no se como nunca tuviste enamorada”. Ambos terminaron la comida –se seguían mirando cariñosamente- y se despidieron cariñosamente aun cuando les hubiera gustado seguir hablando pero… se veían con tanta ternura y… ¿amor? Que era hora de dormir cada uno por su lado a recordar este hermoso momento.

La tranquilidad para ellos era inmensa y para otros era nula. Los mercenarios del príncipe aún no habían logrado su objetivo. La caperucita (Sofía) y Jose Juan dormían con mucha placidez. Alex no estaba tan tranquilo pero si muy entusiasmado en el bosque. Josefino y el viejo de Sofía ya se habían hecho de la idea de ir a quejarse al rey. El rey… no, el rey es un idiota. El príncipe proxeneta se encontraba maldiciendo su vida y a todos. Y Joel (el mercenario bruto) ideaba su más perverso (y menos estúpido) plan.




“Es de noche, los guardaespaldas están afuera, Leo está en el bosque y el príncipe está solo. Es mi oportunidad”, pensaba Joel. Joel siempre se la pasaba recibiendo órdenes y cumpliéndolas pero ya estaba cansado. Joel quería más cosas. Joel quería ser el príncipe. Joel quería tener su carroza. Joel quería tener su nariz. Él quería tener a su hermana. Joel ansiaba el poder. “El príncipe no tiene buen dominio de la espada y está solo. Es la hora de que lo ponga en su lugar” pensaba mientras se acercaba con su espada.

Ya estaba en la puerta, sabia que detrás de ella se encontraba el hombre que lo había menospreciado por mucho tiempo. Era el momento de sentirse mejor y de acabar con su sufrimiento. Joel empujó la puerta rompiéndola. Joel rápidamente vio al príncipe y le hizo un corte en el brazo izquierdo. El príncipe estaba asustado y comenzó a tratar de convencer a Joel de dejarlo en paz.

-El príncipe: “¡Joel!, ¡¿Cómo te atreves?! Vamos… deja la espada por favor… ¡NO! ¡No lo hagas! ¡No me mates!”

-Joel: “jajaja, ¡mira quien ríe ahora! Por fin te veo en el suelo suplicando pero será por las puras, ¡te voy a matar!”

Joel estaba muy tembloroso pero listo para ejecutar su plan, Joel le hizo otro corte en el brazo derecho. Y le puso la espada muy cerca a la garganta. No lo mató. Joel antes quería saber algunas cosas… quería verlo sufrir.

-Joel: “Antes de que mueras inbésil… déjame decirte que el bruto eres tú. Eres un pobre idiota que no aprovechó todo lo que tuvo. Pero quiero que me respondas algo… ¿Tu mataste a la familia de Leo? ¡¿Lo hiciste?!”

-El príncipe (llorando y temblando): “Si, yo fui. Déjame en paz. Por favor… ¿Qué es lo que quieres?..¡Te daré todo! ¡El poder! ¡Todo!”.

-Joel: “¡Ya te dije que no soy un estúpido! Pero interesante lo de la familia de Leo. El muy imbécil creyó por mucho tiempo que tú fuiste su héroe. Que tú lo habías salvado”

-El príncipe: “¡Basta ya! Te lo suplico, déjame vivir y te daré todo”.

-Joel: “Si yo hubiera sido tú, nunca te hubiera matado”

-Joel: “Es demasiado tarde. Leo y tú son basura. Los idiotas son ustedes. Él nunca lo…. No, yo se lo diré pero después de matarte.”

En el momento que Joel iba a matar al príncipe una daga le dio en la espalda. ¡Era Leo! Que luego empujo a Joel. El príncipe se había salvado. Joel no lo podía creer, ahora el amenazado era él.

-Joel: “¡Alto! ¡Leo! ¡Leo, el príncipe fue el que mató a tu familia! ¡Él fue!”

-El príncipe (en el suelo): “¡No le hagas caso! Lo dice solo para confundirte. Él es solo un idiota”

-Leo: “es cierto… Joel es un idiota… incapaz de siquiera tratar de confundir a alguien. Joel dice la verdad y ya lo sabía. Lo sospeché por mucho tiempo. Y aunque no sea así yo regresé para matarte, príncipe”

-El príncipe (sorprendido): “¡¡Maldito traidor!! No le hagas caso. Yo te salvé ¡yo te salvé!”

Leo, el mercenario, cogió la espada de Joel y asesinó al príncipe. Le atravesó el corazón. Joel se quedó estupefacto viendo al príncipe con la espada atravesada en el pecho.

Joel seguía mirando y esperando el momento oportuno para decir algo. Leo le había hecho un favor pero Joel no estaba del todo satisfecho. Pero no decía nada porque seguía sin creerlo. Los guardaespaldas idénticos entraron y se llevaron un buen susto. Era aterrador ver al príncipe muerto y uno de ellos dijo “¿sigue vivo?” y su hermano le contestó “no, no creo, a menos que la espada sea de plástico.” Nadie quería al príncipe y siguieron diciendo cosas como esas y como “parece un anticucho, jajaja, uno bien crudo”.

Leo aprovechó todo y dijo “dejemos al príncipe “clavado” en sus problemas” pero eso no dio risa y en ese instante se autoproclamó el dueño (nuevo) del local. Joel seguía hecho un idiota sin creer lo que veía. Entonces no era el único que quería ver muerto al príncipe. Pero necesitaban a un culpable del asesinato y los 3 miraron a Joel.

Uno de los guardaespaldas dijo: “Joel, es un maldito. El mató a mi jefe”. Su hermano dijo: “¿Qué si?... ah, ya… si, el debe ir a la cárcel por asesino”. Leo dijo: “Si, mañana lo llevaremos al palacio real. Ahora que soy el dueño de este ilegal negocio voy a botar a las menos putas. Y para que todo esté completo… mañana iré por la chica que el príncipe anhelaba y la haré mía”.

Todos rieron menos Joel. Lo tendrían encerrado y muy golpeado hasta mañana porque la cuartada tenia que ser creíble o sea que no bastaba con decir “Joel mató al príncipe” sino que tenían que hacer quedar a Joel como un mentiroso.

Leo seguía pensando en Claudia y no en Sofía. Pero… eso ya lo decidiría mañana porque en ese momento estaba estresado y quería relax.
CAPITULO 2(el uno fue el anterior)

Era agobiante despertar y recordar que su vida dependía solo de una decisión. Toda su vida se le había pasado tomando decisiones en los momentos mas difíciles. Vivía intranquilo, sentía que lo mejor era olvidarse de todo. “situaciones” una palabra tan maldita y tan difícil de deletrear para Leo. Este era uno de esos problemas en el que tratar de relajarse lo empeoraba todo. El camino a terminar con la intranquilidad que lo atormentaba parecía ser el que había elegido o quizás uno que solo aparentaba serlo. Leo sabia que el rey martín, la reina y sus hijas lo conocían y conocían que era un homicida(a la reina no le gustaba llamarlo asesino porque… no lo sé) pero también sabia que nunca sospecharían de él.

Leo levantó a los guardaespaldas y fueron a despertar a Joel que se encontraba en su calabozo muy maltrecho y sucio. Lo guardaespaldas lo tomaron y junto al príncipe se acercaron al carruaje. Lo abordaron y ya en camino al fin Joel dijo: “¿Qué dia es hoy?”.

Los guardaespaldas mantenían inmóvil a Joel mientras el príncipe(o mejor dicho su cuerpo) era llevado por Leo. Todo debía salir bien, todos debían creer que Joel mató al príncipe en el bosque. Pero a Leo aún le preocupaba la caperucita y su captor. Aunque ya tenía en mente un plan secundario…

Pobre Leo, pobre Joel pero que bien la pasaba Jose Juan al recordar que compartía la cabaña con Sofía (la caperucita y el amor de su vida). Jose Juan se sentía muy feliz… después de ser expulsado de su pueblo por sospecha de ser gay, ateo e hijo del demonio. Jose Juan sentía que su suerte había cambiado y esta vez para siempre. Ya no temía ser rechazado, ya no temía ser insultado, ya no temía a nada. Jose Juan se levantó y se fue a preparar el… ¿desayuno?

Sí, eso. Jose Juan quería formar una familia y ya que su “educación” (casi ni tuvo) no incluía el machismo sentía que hacer el desayuno era lo mas masculino de la tierra. No sabía cómo hacerlo así que se fue a cazar un venado, pero se dio cuenta de que ni para eso era bueno. Por otro lado de la cabaña, Sofía despertaba y se sentía algo avergonzada por lo de anoche, ella no quería que Jose Juan pensara que era una facilona así que decidió dejar de reírse de los chistes del tipo que ni hacer el desayuno puede. Muy aparte de que el hecho de sentir algo muy especial por él hacia evitable mirar lo no muy hermoso que era Jose Juan, la manera tonta de comer usando utensilios que él llamaba “cubiertos” (¿de que? Qué asco) y de los chistes antirreligiosos, había algo que no la convencía del todo… “¿Jose Juan era una buena persona?” era lo que se preguntaba. Y la duda era justificable, ya que Sofía apenas llevaba conociéndolo 2 días.

Y Jose Juan entró con nada en la mano. Él pensaba que Sofía se reía de todas sus tonterías… No, él se había percatado de todo (pese a casi no haber tenido contacto con mujeres en toda su vida) y la saludó pero se notó que estaba muy emocionado. Sofía se dio cuenta en ese momento de que debía hacerse la difícil y averiguar más acerca del pasado de Jose Juan…

-Sofía: “¿…a donde fuiste?”

-Jose Juan: “Me fui a cazar un venado”

-Sofía: “No, en serio”

-Jose Juan: “Es, en serio… pero no pude, tendremos que comer lo mismo de anoche y ¿Qué tal dormiste?”

-Sofía: “Sí, bien”

-Jose Juan: “Sofía, tengo que preguntarte algo. Ahora que nos conocemos yo estaba pensando que podemos hacer eso que hacen un hombre y una mujer… me refiero a una familia”

-Sofía: “¡¿Qué?! Ah ya, ¡¿Cómo?!”

-Jose Juan: “Sofía, yo creo que… te amo, eres el…”

-Sofía (mirándolo): “…”

-Jose Juan: “Y quiero hacerlo”

-Sofía: “¡¿Qué?!”

-Jose Juan: “No, nada… me voy a cazar al venado”

Sofía se quedó entre sorprendida, feliz y asustada. Entonces era cierto, Jose Juan estaba perdidamente enamorado de ella. Pero Jose Juan no era exactamente el hombre perfecto con el que todas las chicas sueñan. Sino que era lo contrario (bueno… era amable, directo, honesto, natural y sincero) aunque…

Bueno las mujeres tienen distintos gustos. Sofía consideraba que Jose Juan era un tipo interesante. Jose Juan ignoraba esto y se lamentaba haberle dicho todo eso a Sofía. Hasta pensó en no volver a la cabaña pero luego se dio cuenta de que esa era una manera muy pesimista de pensar. Jose Juan volvería a la cabaña y le aclararía todo.

Pero encontró a alguien que no esperaba, era Alex y no se veía muy bien. “Llévame a la cabaña, rápido, se hace tarde”, dijo Alex. Jose Juan se apresuró y lo llevó a la cabaña y lo puso encima de la mesa. La caperucita estaba preocupada, Alex se veía dañado…

-Jose Juan: “¿Qué pasó?”

-Alex: “Los vi, los vi, los vi”

-Sofía: “¿Qué pasa, Jose Juan?”

-Jose Juan: “¿Te llevaron?”

-Alex: “Eso creo… creo que estoy muriendo, no lo recuerdo…”

-Jose Juan: “¡Dime qué pasó! ¡Dime todo lo que recuerdes!”

-Sofía: “¿Qué sucede? Díganmelo”

-Alex: “El cielo se iluminó por completo y luego aparecí en otra parte del bosque”

-Sofía: “…”

-Alex: “No los vi, pero sé que eran ellos… y ese viaje… agravó mi enfermedad”

-Jose Juan: “¡No! ¡Esto es mi culpa! ¡No debí dejarte! ¡Soy un completo idiota! ¡Es mi culpa!”

-Sofía: “¿De qué hablas? Claro que no es tu culpa pero dime ¿Qué enfermedad?”

-Jose Juan: “Una enfermedad incurable… una que… mi pueblo teme… una que ellos temían pero… que…”

-Sofía: “Dímelo”

-Alex: “No la hagas larga, Jose Juan”

-Jose Juan: “Los de mi pueblo dijeron que Alex muere por dentro… órgano por órgano y que no se puede hacer nada”

-Sofía: “Pero si tú no les crees, además eso está fuera de tu alcance, debemos llevarlo a “Sodolima y gamarra”, allá sabrán cómo tratarlo”

-Jose Juan: “¡Noooo! ¡Es inútil!”

-Sofía: “No, no es inútil. Jose, confía en mi, sé que podemos hacer algo pero deja de lamentarte”

-Alex: “Sí, Jose Juan, pareces imbécil”

Sofía y Jose Juan tomaron a Alex y decidieron ir a “Sodolima y gamarra”, se apresuraron pero después de haber avanzado mucho… Alex les dijo: “¿Saben qué dirección tomar?” y los dos dijeron “No”. No solo tenían que ir a “Sodolima y gamarra” sino que debían evitar el prostíbulo del príncipe (muerto como anticucho). Tomaron una buena dirección y se fueron corriendo con Alex(a Alex lo arrastraban).

Pero ¡Oh! ¡Cereza!, era Leo, el desalmado asesino cara a cara con nuestro trío de protagonistas. Leo se veía más enfermo e inhumano que nunca. Jose Juan se veía más temeroso que en sus sueños. Leo era malvado y sangriento, Jose Juan era amable y dulce. Pero eso no importa porque Leo tenía una enorme espada de 1 metro de largo. Era el fin para Jose Juan y sus amigos. Entonces decidieron que era hora de contar sus secretos…

-Jose Juan: “No me corrieron de mi pueblo, me fui”

-Alex: “A veces me drogo”

-Sofía: “Soy pobre”

-Leo: “Yo… amo a Claudia”

-Jose Juan: “Tú cállate”

-Alex: “Eres el asesino, idiota”

Leo se hartó (no lo dejaron hablar de Claudia) y decidió que el primero en morir seria Alex. Sofía intentó calmar a Leo y le dijo: “Si realmente amas a claudia… ¿Por qué sigues siendo un asesino y no te dedicas a ella?”. “Tengo miedo” respondió Leo y Alex se río de él. Así que Leo no cambió de opinión y le entró más ganas de matar a Alex. Sorpresivamente apareció un tipo muy ridículo de verde con amarillo y un antifaz gris. “Soy… …. Supersobaco por si acaso” dijo… supersobaco. Supersobaco tenía gran dominio de la espada y le hizo el “pare” a Leo. Alex dijo: “¡Es un extraterrestre!”, Sofía dijo: “No, ¡es un retrasado mental!” y Jose Juan dijo: “¡No!, es… ya no me acuerdo”. “Soy super sobaco” insistió supersobaco mientras medía fuerzas con Leo.

“Tú has osado contaminar el medio ambiente” exclamó supersobaco. “¿De qué hablas, tarado?, dijo Leo. “Botaste los condones donde no debías y te ha llegado la hora”, sentenció Supersobaco. La batalla parecía definir el destino de la humanidad pero sólo era por condones. Super Sobaco dijo: “Váyanse” y Alex dijo: “No tío, esto esta chévere, me quedo” pero Sofía y Jose Juan se lo llevaron arrastrándolo.

Leo y Super Sobaco parecían del mismo nivel pero Leo era más astuto porque dijo: “Mira, ¡¿Qué es eso?!” y Super Sobaco volteó y le hicieron un corte en el pecho donde las letras “Ss” se podían leer. Supersobaco volvió a caer unas dos o tres veces más pero ya no se la volvieron a hacer. Estaban más parejos que nunca y esta vez Supersobaco intentó distraerlo con “Mira, un chancho volador” y obviamente Leo no volteó y le costó porque fue golpeado por Mr. Ecología (el compañero de supersobaco y su presunta pareja… amorosa).



“¡Que idiotez es todo esto!”, gritó Leo y tomó la decisión de revelar todos sus poderes. “Ustedes luchan por unos condones y yo lucho por Claudia, y es hora de mostrarles mi poder especial ¡”QUAKER WAKER”!”, dijo Leo y en ese instante expulsó un rayo de su mano directamente al cuerpo de Mr. Ecología y lo volvió trigueño. Y luego contra super sobaco y lo mandó contra un árbol. Era el fin para los dos héroes y nada podía salvarlos (habían dedicado sus vidas a proteger el medio ambiente como si un árbol fuera a salvarlos). Leo cogió la espada y dijo: “Maldito vegetariano” y el árbol salvó a supersobaco. ¡El árbol detuvo a leo! Y le dijo: “No es vegetariano, es ecologista”, supersobaco tomó la espada y atravesó brutalmente y acertadamente a Leo. El árbol lo había ayudado. Leo se sacó la espada del pecho, estaba ensangrentado, y le lanzó un rayo a supersobaco y al árbol. Después de maldecir al árbol, Leo le sacó la mascara a super sobaco y quedó sorprendido pero ya no podía hacer mucho más que recordarlo y huir.

Mr. ecología seguía con vida y pudo respirar tranquilo cuando vio la huida de Leo. Mr. Ecología también usaba algo para cubrir su identidad: un antifaz. Pero usaba un polo que decía “Mr. Ecología” y creo que era el único. Le puso la mascara a supersobaco y le dio las gracias al árbol…

-Mr. Ecología: “¿Cómo es que ustedes hablan?”

-Árbol: “No lo sé, no le digas a nadie, la última vez que uno de nosotros habló, no lo dejaron vivir en paz porque le prestaban demasiada atención”

-Mr. Ecología: “Ok, igual gracias, ah”

Supersobaco y Mr. Ecología habían vencido pero no acabado con el mal. Supersobaco también le dio las gracias al arbusto y se fueron a buscar a Jose Juan y sus amigos. Alex anhelaba estar en manos de la pareja de ecologistas y no en las de la inexperta Sofía ni en las del miedoso y debilucho de Jose Juan (¿Héroe, él?). “Mejor déjenme morir, ustedes no conocen el camino y tú, Jose Juan, eres un pesimista. Yo soy realista y sé que es imposible que me salven” dijo Alex.

-Jose Juan: “¡Estás loco! ¡Me haces caminar hasta acá y ahora nos dices que te quieres morir!”

-Sofía: “¡Jose Juan! Alex… no te preocupes. Supersobaco vendrá a salvarnos, sé que él venció a Leo y nos está buscando”

-Alex: “¡Puta madre! Yo también soy optimista pero… mírame.”

-Sofía: “¡No tienes nada! ¡Alex, no te pongas así que me contagias el nerviosismo!”

-Jose Juan: “Y deja de hablar así de la madre de Sofía”

-Sofía: “¡No es momento!, José”

-Jose Juan: “ya, ya, ya entendí”

Alex moría por dentro y se lo hacia saber a Sofía y a José. Alex no tenia mucho tiempo y se retorcía de dolor (¿O no?... ¿Y si Alex sólo estaba actuando?…no es que no le crea pero… ¿seres de otro mundo?... ¿su secreto es que se droga?... ¿creen en una enfermedad que el pueblo le diagnosticó?… pero si ellos no les creían. Qué extraño), era el fin para Alex. Jose Juan gritó “¡¡¡Por favor!!! Salven a Alex… si realmente existen, ¡Háganlo!, ¡¡Vamos!! ¡No teman! ¡Muéstrense!” Pero nada pasó. Sofía y José miraban a Alex y su semblante cambió. Pasaron de preocupados a desconfiados. Ninguno de ellos había visto a alguien en agonía antes pero de todos modos la situación de Alex y como se habían dado las cosas les hacia sospechar que todo se podía tratar de un cuento, uno muy bueno. Seguían con métodos desesperados para pedir ayuda como llamar a los extraterrestres pero con sus gritos solo lograron espantar a las aves del bosque. Hubo un silencio. Duró más. Era de día y quizás los extraterrestres solo salían de noche. Se miraron y empezaron a escuchar algo… parecían animales caminando o corriendo. Pero luego todo dejó de ser turbio… ¡Escucharon unas risas! ¡Y era imposible que no fuesen humanas!

Los tres empezaron a temer. Los seres humanos no son todos buenos y amigables. Las risas cesaron. El sonido que parecía venir de todas las direcciones se extinguió. Alguien los llamaba. Era de día y cierto era que no había mucho que temer (la oscuridad le daba miedo… a Jose Juan) pero podría tratarse de otro mercenario. Jose Juan, Sofía y Alex siguieron el sonido que los invitaba a acercarse y se asustaron al descubrir que eran 2 árboles, Sofía se asustó y se puso muy nerviosa, Jose Juan se quedó sorprendido y casi petrificado, y Alex parecía celebrar el hallazgo de un extraterrestre. Alex les dijo: “No tienen porque temer. Acostúmbrense a encontrarse con los desconocido y a esperar lo menos esperado” pero eso no sirvió de mucho (bueno… solo para enaltecerse más por su “hallazgo”. ¿Y que de la posibilidad de que los árboles en realidad pueden hablar? Eso es algo inesperado, ¿Por qué no creerlo?). Alex los miró fijamente y les preguntó:(los árboles también tenían ojos, estos sí) “¿Qué son?”.

-Árbol # 1: “¿Mi nombre?”

-Alex: “No, dime qué eres”

-Árbol # 1: “Pues quizás no lo hayas notado pero… soy un árbol”

-Alex: “…”

-Alex: “Interesante, así que tú… ¿Cuántos años tienes? ¿De donde vienes?”

-Árbol # 1: “Tengo muchos, ¡Siempre he estado aquí! ¡Basta ya! ¡Nosotros los llamamos para ayudarlos!”

-Jose Juan: “Alex, deja de hacer preguntas, es obvio que es un árbol con ojos y boca que además no puede caminar… porque los árboles no caminan”

-Árbol #2: “yo sí puedo… es sólo que Willy es… es… lisiado… El es así desde que vine a este bosque”

-Alex: “¿Dicen que son árboles y que tener ojos, hablar y ser lisiados es normal? ¡No! ¡Esto es obra de extraterrestres! ¡Por favor díganme, ustedes vieron lo que pasó anoche! ¡¿Los destellos?!”

-Árbol #1(Willy, el que no camina): “los vimos y quedamos tan sorprendidos como tú pero nunca hemos visto extraterrestres, ese es un cuento”

-Alex: “escepticismo constante y colectivo”

-Sofía (recuperada de la primera impresión): “Es maravilloso. Ustedes, los árboles, pueden… es increíble. Tú eres willy y tú por lo que dice en tu tronco debes ser… Andrea”

-Árbol #2: “No… eso que ves escrito lo hizo un muchacho luego de orinarse en mi tronco. Hay tantos árboles y muchos que no hablan y otros que reprimen sus sentimientos y ¡me tocó a mí!, me dieron ganas de llamarle la atención a ese chiquillo pero bueno… él nunca lo hubiera entendido, ¡Maldito chiquillo!”

La charla se acabó. Jose Juan y Sofía habían estado mirando a Alex con mucho detenimiento y luego de verlo hablar con el árbol se dieron cuenta de que su alegría lo había curado temporalmente o les estaba haciendo una broma muy pesada. A pesar de eso, rápidamente tomaron el camino que Willy les indicó. Alex, Sofía y Jose Juan eran llevados por Andrea. Atrás les seguía Willy con sus grandes muletas de madera. El camino a “Sodolima y gamarra” estaba lleno de árboles. Sofía tenía curiosidad y temor de ver a su padre y a su mejor amigo, josefino.

¿Pero dónde habían quedado los verdaderos héroes? ¿Qué había sucedido con ellos? Ellos habían demostrado valentía al defender el bosque pero se olvidaron de Sofía y los demás. Supersobaco y Mr. Ecología eran grandes héroes pero poco les interesaba el bienestar de las otras personas. A veces parecía que ser ecologistas solo era proteger el bosque excluyendo a los humanos que la habitaban. Quizás era así. Quizás sólo cuidaban el medio ambiente para ellos mismos. La ayuda desinteresada hacia el medio ambiente los había atontado y alejado de su verdadero objetivo: Hacer del bosque un lugar habitable por todos. Tal vez nunca fue solidaridad y buena voluntad. Y lucharon más por unos condones botados que por salvar a Alex. Era de día pero eso ni les interesaba. Todo era el bosque. Todo era ellos mismos. Ellos sólo fueron héroes de un día y se volvieron unos alucinados capaces de hacerlo todo. Nunca esperaron que un árbol los fuera a salvar y en ese momento estoy seguro de que pensaron haber malgastado su vida protegiendo el bosque. Así es, la ayuda siempre fue para ellos mismos. Porque si alguien ayuda a un desconocido es para hacerse sentir bien uno mismo. Ellos encontraron la cabaña de Jose Juan (que estaba cerca de una montaña, creo) creyendo haber hecho lo mejor que era quedarse y proteger el bosque.

Bueno quizás exageré. ¿Qué tal si vemos lo que hablaron? Ellos son buenos tipos y el hecho es que salvaron a los protagonistas. Yo solo trataba de mostrar mi teoría de que estos héroes son unos… olvidadizos, conversaron en la cabaña y de Sofía casi ni se acordaron…

-Mr. Ecología: “Un momento… ¿No estábamos salvando a alguien?”

-Supersobaco: “Sí, a mí. Mira cómo quedo mi traje. Está roto, ya no es hermoso (nunca lo fue)”

-Mr.: “No, ¿Estás seguro de que no estábamos ayudando a una ardilla?”

-Supersobaco: “jajaja no seas gracioso, nosotros somos ecologistas, no ardillamaniacos”

-Mr. Ecología: “¿Ah?, tienes razón, si, yo no fumo tabaco”

-Supersobaco: “¿Qué dices?, mira como quedó mi traje, es una tragedia. Aunque tiene solución… me compro otro. Pero creo que este pedazo de mi traje en el pecho que dice “Ss” dice algo”

-Mr. Ecología: “¿Igual que el árbol?”

-Supersobaco: “No, me he dado cuenta de que hemos desperdiciado… nuestras vidas. No exactamente, creo que debemos dejar este bosque e informar y proteger todo el planeta y no sólo el lugar donde vivimos sino el lugar en el que todos viven”

-Mr.: “¡Pero sólo somos dos!”

-Supersobaco: “Pero mañana pueden ser 3 y luego 4, y luego 100 y luego todos… todo el mundo se preocupará y protegerá el planeta”

-Mr. Ecología: “¿Vas a ser madre? Entiendo lo que tratas de decirme pero la ultima vez que intentamos hablar con la gente casi nos arrestan por inmorales y no sé por qué”

-Supersobaco: “Fue… porque fuimos desnudos. Bueno… yo con la máscara y el antifaz.”

-Mr. Ecología: “jajaja lo recuerdo y recuerdo cuando un corto de vista dijo que tenias 3 brazos jajaja”

-Supersobaco: “No, al que le dijeron lo de los brazos fue a ti”

-Mr. Ecología: “Así, pero por suerte solo fueron media docena, no se rompieron más vasos”

-Supersobaco (algo confundido): “Como sea… creo que… tengo el plan perfecto y el mundo será mejor. Y quizás podamos salir desnudos. Esparciremos el rumor de algo llamado “calentamiento global”, la gente se la cree y empieza a preocuparse y proteger el medio ambiente y ahí salimos… el mundo se hace un maravilloso lugar para vivir y el rey Martín funda “Las reservas ecológicas del mundo para que sus habitantes vivan en ellas sin pagar” y por fin. Lograremos nuestro objetivo de lograr un mundo mejor”

-Mr. Ecología: “¿Dijiste algo? Te escuché hasta lo del “calentamiento global””

-Supersobaco: “Sí y creo que ahora que veo esta parte de mi traje… quizás ya no deba llamarme supersobaco… porque tú y yo protegeremos toda la tierra y desde hoy la “Ss” ya no significa supersobaco… ¡¡¡significa Super Sensual!!!”

-Mr. Ecología: “¡¡¡Sí!!! Y yo ya no soy más Mr. Ecología, el mundo que salvaré me conocerá como…, como… ¡¡¡Mr. Ecología 2!!!”

Eso significa que…, no fue malintencionado lo que había dicho pero ahora, en ese momento, Super Sensual y Mr. Ecología 2 decidieron salvar el mundo y demostrar que no son egoístas pero que memoria casi ni tienen. ¡A luchar por el medio ambiente!

Pero ¿Qué pasaba en otros lugares que no eran el bosque? El mundo seguía igual, el bosque solo era un bosque más y el rey no estaba enterado del prostíbulo, de la muerte de su hijo, de unos desalmados que hacían la ley por ellos mismos ni de los árboles que caminan. El rey Martín era idiota y como buen idiota todo parecía ser bueno o malo solamente. No había mucho que pensar ni mucho que decir. O era sí o era no. Ignoraba muchas cosas como todos y no le interesaba enterarse de sucesos como algunos y era un rey que no sabia gobernar como pocos. La mayoría de reyes inútiles se preocuparían, mandarían a matar a la gente o tratarían de ser populares. Pero el rey Martín pertenecía a la minoría que se divertía con cosas tan simples como los bufones de la época que hacían bailar a una marioneta y martín los llamaba ilusionistas. Esos bufones no eran más que borrachos desempleados que con golpes de suerte llegaban al castillo. El bufón favorito de Martín se llamaba Democracio. Martín maltrataba a democracio y se reía de Democracio y Democracio solo daba su punto de vista (qué imbécil).

Democracio estaba para entretener al rey y su truco principal y el más “asombroso” era levantar la marioneta 5cm sobre el piso. A este truco lo denominaba “levitación”. Y lo más baboso de esto es que algunos creían que Democracio tenía poderes especiales. Democracio también era cocinero (compraba la comida en las tiendas), guardián (no dormía ni media hora… su doble), asesor de belleza (le limpiaba los pies a martín) y basurero (abría la boca).

No, ¿saben qué? Democracio es un pobre imbécil que no sea hacer respetar y deja que los demás abusen de él. Y cuando quiere callar a alguien pide “por favor” y así de imbécil y pasivo es. Es un pobre idiota que merece morir. Y ya morirá, ojala le lancen una flecha en la cabeza o que le den con la marioneta o mejor véndanla y cómprenle algo decente.

-El rey Martín: “Democracio jajaja jujuju ¿tienes algún truco nuevo?”

-Democracio: “Tengo a Lázaro”

-Martín: “¿A quién?”

-Democracio: “Mire mis pantalones y haré que Lázaro despierte, fíjese bien, no me quite los ojos de encima”

-Martín: “A ver”

-Democracio: “No, no tan cerca. Bueno… así no se pierde de nada”

-Democracio: “¡Lázaro! ¡Vamos! ¡Hora de levantarte! ¡Arriba, Lázaro! ¡Arriba!”

-Martín: “¡¡Estás teniendo una erección!!”

-Democracio: “Sí, señor. Pero no le diga a nadie. Este truco se lo robé a otro borracho”

-Martín: “¡Ese borracho es un genio! ¡Este truco es mejor que el viagra!”

-Democracio: “Muchas gracias, señor. Es cierto, su comida debe estar lista… hoy le preparé algo exótico. Lo voy a sacar del horno… ¡Es ceviche chileno!”

-Martín: “Si tú me lo recomiendas… debe ser una delicia”

-Democracio: “Pero no más delicioso que usted”

-Martín: “¿Qué sabes de mi hijo? ¿Alguna noticia? ¿Ya se acabó la guerra?”

-Democracio: “Sí, señor. Hace 20 años que no tenemos guerra…”

-Martín: “¿Estás seguro?, bueno… ¿y mi hijo? ¿Tengo un hijo, no? ¿Ya es mayor?”

-Democracio: “Es justamente de su hijo de lo que los invitados quieren hablarle”

-Martín: “¿Invitados?”

-Democracio: “Exacto”

-Martín: “No te creo, ya nadie visita al rey, bueno solo los loquitos que hablan de unos tales impuestos”

E hizo su aparición Claudia, la hija del rey y la obsesión de Leo…

-Claudia: “Viejo, ¿me das dinero?”

-Martín: “Ahora no… termino de comer mi ceviche chileno y quizás en 20 años te de algo”

-Claudia: “No viejo, hurry up o sea apúrate. ¿Eso fue un chiste? Tú sigues en la edad de piedra. Ay y eso no es ceviche de Chile.”

-Martín: “Hija, ya sabemos que eres media brutita, no lo hagas más vidente”

-Claudia: “Se dice invidente, viejo. Ay viejo, ah y eso o sea eso, para tu información, es lo mismo que Democracio te trae todos los días y se llama pizza”

-Martín: “jajaja… claro hija, claro, ¿Crees que no me hubiese dado cuenta? Eres muy graciosa. Yo confío en Democracio, él es leal como un perro.”

-Democracio: “Sí, señor… pero tampoco tanto”

-Claudia: “Shut up o sea ¡Cállate! Igualado, tráele otra cosa a mi viejo”

-Martín: “¡Que modales! ¡Claudia! ¡A tu cuarto! ¡Ahora mismo!”

-Claudia: “¿Qué te alucinas?, viejo. Bueno igual me voy pero porque yo. Yo y solo yo, quiero irme. Yo soy la que te dejo”

-Martín: “¿Por qué me casé, Democracio?”

-Democracio: “¿Será porque el matrimonio es lo más bello de la vida?”

-Martín: “¿Bello? ¿Te parece bello estar con una señora que ya no es sexy y que ya aburre? ¿Eso te parece bello? ¿Soportarías a mi hija?”

-Democracio: “Mmmmm depende de la posición, porque su hija lo que necesita es alguien que se muestre como autoridad. E imponerle castigos… yo creo que debería enseñarle a Lázaro en privado”

-Martín: “¡Pero qué dices! Eso sería como un premio”

-Democracio: “Señor, debemos ir a atender a los invitados. Usted tiene que juzgarlos”

-Martín: “Bien, como ya te di de comer. Esta bien, llévame la moneda de la justicia”

-Democracio: “Como usted lo anhele. Siempre es grato servirle y escuchar su voz”

Martín (el rey) y Democracio (el perro) se fueron a la sala principal sin saber que se enterarían de una noticia que los estremecería. Joel tenía ganas de gritar la verdad y los guardaespaldas tenían ganas de ocultarla. Era la última oportunidad de declararse inocente. Joel debía aprovecharla o resignarse a morir.

En ese momento utilizó su no tan brillante cerebro para imaginar su vida si hubiera hecho las cosas que realmente quiso hacer y no solo lo más fácil. Nunca se había atrevido a nada, pensaba haber madurado pero ahora todo le parecía más evidente. El seguía siendo un perdedor y estar a punto de ser juzgado lo demostraba. Tuvo la oportunidad de matar al príncipe proxeneta y falló. Pero no fue su única oportunidad ni la única cosa que debía hacer. Su vida no era lo que él quería porque él era un cobarde. Él único capaz de solucionar este nuevo problema era él y callar era la opción más inútil.

-Joel: “¡Alto! ¡Ellos mataron al príncipe!...”

-Los guardaespaldas (luego de golpear a Joel): “Cállate gusano asqueroso, ¡Eres mierda!”

-El rey Martín: “Disculpen ladies pero ese no es el lenguaje… adecuado para los caballeros como nosotros, sé que podemos llegar a un acuerdo en el que luego de exponer nuestras diferencias podamos pasar a mi cuarto y tener una orgía, (estornudo), es decir, (estornudo), fiesta con mi sebosa, diré (estornudo), esposa”

-Democracio: “¡Bravo! ¡Bravo! ¡Bravisisísimo!”

-El rey Martín: “¿Y cuál es el difunto?”

-Democracio: “(susurrando al oído)… se dice asunto, su señor…”

-Joel: “¡Ellos mataron a su hijo!(es golpeado)”

-El rey Martín: “Jajaja juijuijui jajaja, todos dicen lo mismo, y siempre les digo… piedra mala nunca muere”

-Guardaespalda 1(el negro con lunar): “Señor, esta mierda, disculpe, esta porquería se atrevió a clavar a su hijo”

-El rey Martín: “¡¿Por dónde?! ¡Cuéntame!”

-Guardaespalda 2 (el otro negro sin lunar): “Por favor os ruego un poquitillo más de respeto porque esto es cosa seria, ¿vale?”

-El rey Martín: “No te entendí ni el acento, ¡habla castellano! ¡Es una orden!”

-guardaespaldas #2: “Pero no os entiendo. Vos siendo el rey debería ser como que más europerizado y haber usado crema blanqueadora”

-El rey Martín: “Yo amo a suda y también a América y Europa no me sirve ni para ir al baño”

-Democracio: “Por favor su señor, creo que todos deberían comportarse de una forma más adulta”

-Joel: “¡Ellos mataron al Princ….(lo golpean)”

-guardaespaldas #2: “Che, fijáte que tu credibilidad esta como la de sir maradona, no nene, a vos no se te podé creer. Un día nos vas a venir con la joda esa de que dejaste las drogas, no che, no podés, ¡¿Qué tan pelotudo crees que soy?!”

-Democracio: “No es gracioso. Señor, haga algo, porfavor”

-Joel: “¡Ellos mataron al…(lo golpean de nuevo)”

-El rey Martín: “¡¡¡Basta de tonterías!!!”

-guardaespaldas #2: “Che, ¿Qué hacés?”

-Joel: “¡¡¡Ellos mataron al príncipe!!!... ¡ellos fueron!... (Lo golpean)”

-El rey martín: “¡¡¡Dije que se callen o mando a todos al calabozo!!”

-Joel: “¡¡¡¡Ellos mataron al príncipe!!!! ¡A su hijo!, ¡fueron los guardaespaldas y el mercenario!, ¡¡Fueron ellos!!”

-El rey Martín: “¡Te lo advertí! ¡Al calabozo! ¡Sin juicio! ¡20 años por faltarme el respeto! ¡5 años más por no haberte bañado! ¡2 años más por delirar con mi hijo! ¡Y 2 meses más por no ser negro!”

Los guardaespaldas abandonaron la sala principal apresuradamente y olvidaron informar al rey de la muerte de su hijo y olvidaron algo más importante… hacer efectiva la coartada. Pero de todas maneras nunca se enterarían del asesinato. Por su parte, Joel había fracasado nuevamente y su yo interior (y ahora exterior, porque eso se haría publico) se reafirmaba perdedor. Era el fin, sin juicio y con una condena de 27 años con 2 meses, su vida había terminado (en teoría). 27 años de sufrimiento con el dolor más macabro y aterrador. Con castigos desconocidos que muy pronto conocería. Joel sólo tenía dos salidas: el suicidio y la locura.

Mientras era trasladado por dos negros que lo insultaban por no ser negro (creo que en realidad era por no bañarse… de estas ridículas coincidencias sale el dicho ese que dice “si no eres negro, no te bañas” y “si no eres negro, no manejes”). Joel veía a su alrededor y se perdía en su imaginación. En vez de ver un suelo asqueroso, el veía un piso de mármol. En vez de ver su ropa andrajosa, el se veía en tela fina. En vez de ver 2 negros, el veía a 2 blancas muy sexys. Joel necesitaba celebrar algo, necesitaba sentirse alegre siquiera por un momento, lo que él necesitaba era darle un sentido a “su nueva vida”. Y así fue, después de 27 años con 2 meses, el seria una nueva persona y, claro, se vengaría, ¿Por qué no?

Después de ser arrojado a su celda, vio que era una inmundicia y que le daba nauseas, el olor era insoportable, el piso estaba húmedo, las paredes parecían puntiagudas (no tanto… solo se hincó el dedo) y su compañera era una loca. Era una mayor desgracia, pasaría 27 años con 2 meses con una loca cuarentona. Era una aún mayor desgracia, la loca cantaba una canción en su español muy mal pronunciado, desafinaba y su ritmo era horrible.

La vida no termina solo porque llega una tragedia. Las personas pueden reponerse y vivir una nueva vida que hasta puede ser más interesante y exclusiva. ¿Nunca han querido ser mancos? ¿O ciegos? ¿No les da curiosidad? Obviando todo lo malo, algo bueno siempre hay. Quizás hay personas a las que no les interesaría que les faltase una pierna, un brazo o un ojo. Porque cuando naces y creces, aprendes a aceptarte y a entender que tu vida puede ser envidiada e interesante. Tu vida llega a ser única y cuando te das cuenta de eso, la valoras muchísimo. ¿No te gustaría tocar fondo para luego superar todo y sentirte realizado? Eso es la “auto destrucción” (palabra inventada en la segunda guerra mundial, creo). A veces buscamos eso sin darnos cuenta. Buscamos sentirnos desdichados e incomprendidos cuando en realidad no es así. Y es porque creemos que nuestras vidas son aburridas y que nuestro mejor amigo es gay. Así que nos creemos todo esto para buscar una alegría que ya teníamos pero que no disfrutábamos.

Eso le pasó a Joel pero el muy tarado se la creyó demasiado y se le hizo costumbre. Un mal hábito que lo excluyó de la vida que él tenía y que no vio. Dejaba que algo le saliera mal para luego hacer algo como si fuera dos veces bueno. Por eso y el hecho de que Joel casi ni pensaba, Joel terminó en una cárcel y decidió vengarse pero solo para darle un sentido a su aburrida e infeliz vida.

Casi lo mismo pasaba con el rey Martín, sólo que no hay mucho que decir de él ya que era idiota. Y cuando eres idiota, simplemente eres idiota. Tu concepto de la realidad está tan poco definido que puedes llegar a creer que puedes volar o hasta te puedes creer rey. Eso le pasaba al rey Martín (sí, era rey pero lo de fantasear con volar sí le pasaba) y lo ignoraba. Era un tipo que lo único que le preocupaba era tener un día aburrido.

Y ese día, particularmente, fue muy entretenido. Se presentaron dos pueblerinos para quejarse de un secuestro y reclamarle al rey una ayuda necesaria. Martín tocaba el pepino y Democracia le informó la queja. El pepino tuvo que esperar y también los pueblerinos. Martín tuvo una “brillante” idea… haría pasar a Democracio como rey para ver qué pasaba… pero antes Democracio tuvo que darle una mordida al pepino de Martín…

“Pueblerinos y caballeros, díganme para qué han venido”, dijo Democracio.

“Mi nombre es viejo verde y mi hija se la llevaron”, dijo el pueblerino.

“Mi nombre es Josefino y han raptado a mi mejor amiga luego de agredirme, además sé quiénes fueron” exclamó el caballero.

“¿Y quiénes fueron?”, preguntó Democracio.

“Fueron los guardaespaldas del hijo del rey, los guardaespaldas del príncipe”, respondió Josefino.

“Justo acaban de venir a entregarme a un criminal, pero no pudimos escuchar su historia y fue enviado directo al calabozo”, dijo Democracio.

“Él es la clave de todo esto, o quizás él sepa algo. Los guardaespaldas se dedican a hacer el trabajo malévolo del príncipe”, dijo Josefino.

“Por favor, ¡quiero a mi hija de regreso!”, gritó el viejo verde.

“Es una acusación grave contra el príncipe pero siendo usted un noble, señor Josefino, merece credibilidad pero de comprobarse lo contrario usted tendrá que pagar las consecuencias”, explicó Democracio.

“Estoy de acuerdo y asumo mi decisión y le aseguro que no me retractaré”, agregó josefino.

“Entonces el preso dará su testimonio y los guardaespaldas serán interrogados con el fin de conocer el paradero de la secuestrada. El rey aprobará todo”, concluyó Democracio.

3

Sí, Josefino era el mejor amigo de Sofía y el viejo era el padre de la chica antes conocida como caperucita azul. “La ayuda tarda pero llega” dicen por ahí. Pero… ¿estaban a tiempo? ¿Qué diría Joel? ¿Le creerían? Democracio le rogó a Martín de rodillas y Martín dijo que siguiera haciendo de rey (¡Un momento! Era obvio que nadie veía a Democracio como rey. Pero le hacían caso de todos modos, creo que no era la primera vez que el rey hacia esto). Se corrió la voz por el pueblo, los guardaespaldas iban a ser llevados al castillo ya que eran sospechosos del crimen del siglo. Mientras tanto, Josefino, el viejo y Democracio interrogaban a Joel…

-Joel (algo desconfiado y muy sorprendido): “… ¿puedo confiar en ustedes?... este lugar es mejor que mi celda pero… hay demasiado silencio… ¡Explíquenme esto! ¡¡Yo soy inocente!! ¡¡¡El príncipe está muerto y yo no lo maté!!!”

-Democracio: “¿Dices que el príncipe está muerto?... ¿Y como se supone que sucedió eso?”

-Joel: “jaja… …sorpréndete, el príncipe era un proxeneta, tenia un prostíbulo y los guardaespaldas reclutaban a las muchachas… todo iba bien… hasta que… (Mirando fijamente a Democracio)… trajeron a una chica vestida de azul…”

-Viejo verde: “¡Ella es mi hija! ¡¿Qué hicieron con ella?!”

-Joel: “Pues… otra persona raptó a su hija… y mandaron al otro de los mercenarios a traerla… pero él no hizo eso y en su lugar regresó al prostíbulo y me hizo cortes… ¡Luego cogió la espada!... y traspasó al príncipe… ¡yo no lo maté! ¡Soy inocente! ¡Ellos tienen el cuerpo!...”

-Democracio (bastante sorprendido): “Eso significa…”

-Josefino: “Eso significa que no sabes dónde está la caperucita ni quién fue el maldito que se la llevó”

-Democracio (pensativo): “Sí… y también significa que el único heredero… está muerto… pero aún tenemos que interrogar a los guardaespaldas”

-Joel (desesperado): “¡No! ¡Soy inocente! ¡Sáquenme de este lugar! ¡Quiero re-hacer mi vida!

Ya todo dependía de lo que dijeran los guardaespaldas, a Joel lo regresaron a su celda y la loca lo recibió con un fuerte abrazo. Los guardaespaldas fueron encontrados y llevados al palacio (para ser más específicos, a la sala principal). Ahí no había tanto silencio y algunas personas disfrutaban ver al rey imponer los castigos más extraños (una vez sentenció a alguien a un año de gatear y a otro lo sentenció a usar los pantalones en el torso y el polo en las piernas). Democracio tenia la función de rey esta vez (¿Se dan cuenta de que democracio es mejor rey que Martín?) y el interrogatorio comenzó…

-Democracio: “Ustedes han sido acusados de actos vandálicos y de corrupción a muchachitas. Han sido acusados de raptar a la hija de este señor (señaló al viejo de Sofía que estaba llorando) y de ocultar la verdad respecto a dónde se encontraba el príncipe”

-Guardaespalda #1: “¿Cómo? ¿El príncipe?... Él… está muerto. Ya lo dije, el príncipe está muerto, el hijo del rey está muerto”

Todos quedaron sorprendidos y hubo un gigantesco silencio… la noticia era inverosímil pero a Martín no le afectó mucho porque escuchó “el hijo del gay está tuerto”… el rey sordo…

-Democracio: “¿Y quién lo mató? ¿Lo sabes?”

-Nº 1: “Sí… déjenme contarles a todos aquí presentes que… hicimos todo lo posible por salvar al príncipe pero nos tomó por sorpresa. Estábamos cortando margaritas… y… Joel nos atacó y mató al príncipe”

-Nº 2: “Sí… y le dolió… mucho”

-Democracio: “Muy bien… ¿y que me dicen del secuestro a la muchacha? ¿Ustedes la raptaron?”

-Nº 1: “No”

-Nº 2: “Sí, pero solo cumplíamos órdenes”

-Democracio: “¿Saben que pueden ir a la cárcel por eso?”

-Nº 2: “No”

-Nº 1: “sí, pero solo… cumplíamos ordenes”

-Democracio: “Traigan al preso, al mercenario, traigan a Joel”

-Josefino: “¿Saben dónde está la muchacha de azul?”

-Nº 1: “No, solo sabemos que se la llevaron…”

-Josefino: “Entonces… ¿existió un prostíbulo?”

-Nº 1: “No, no sé de donde sacas eso”

-Democracio: “¡Alto! ¡¿Y para que secuestraron a la muchacha?!”

-Nº 2: “Para violarla”

-Nº 1: “¡Cállate!... En realidad el príncipe estaba enamorado de ella y la secuestró entre comillas ya que él la llevó al bosque para conocerla mejor”

-Josefino: “Me parece lo más imbécil del planeta tierra, con su perdón pero es lo que creo”

-El viejo: “El príncipe era… ¡Un hijo de perra!... diré… ¡si!... en sentido figurado”

-Democracio: “Respeten por favor… ¡Aquí está Joel! Les hago la pregunta a los dos… esto será histórico… que el pueblo se entere…”

El público disfrutaba este caso y ya pedían la muerte de los dos guardaespaldas pero faltaba la pregunta reveladora…

-Democracio: “¿Existió el prostíbulo?”

-Nº 1: “No, eso lo inventó Joel”

-Joel: “¡No es ningún invento! El prostíbulo está en el bosque, muy cerca del bosque prohibido”

-Nº 1: “No le crean a ese asesino”

-Joel: “¡¡Soy inocente!! ¡¡Leo fue el asesino!! ¡El otro mercenario lo mató!”

-Nº 1: “Mírenlo… ¡Es obvio que este sujeto esta alterado! ¡Así son los asesino!”

-Josefino: “¿Cómo lo sabes? ¿El príncipe mató a alguien?”

-Nº 2: “Sí…”

-Nº 1: “¡¿Qué?!”

-Nº 2: “Sí… …a una mariposa”

-Joel: “¡El príncipe mató a la familia de su asesino! ¡Fue uno de los que planeó la masacre junto a uno de los clientes del prostíbulo!”

-Nº 1: “¡Él es un mentiroso, es un asesino!”

-Joel: “¡Ellos mienten! ¡Busquen el prostíbulo cerca al bosque prohibido!”

-Nº 1: “Búsquenlo si quieren… no encontrarán nada”

La gente no estaba acostumbrada a escuchar tanto y pedían sentencia. Querían ver el castigo y querían ver el desenlace. Sabían que todo siempre dependía del rey. La gente gritaba “Muerte subidita” para Joel aunque algunos se la deseaban a los guardaespaldas…

Josefino le decía a Democracio que lo mejor era preservarle la vida a Joel para averiguar la ubicación del prostíbulo y empezar a buscar a la caperucita azul pero… Democracio vio su oportunidad de hacerse popular y sabía que ya no había heredero así que…

-Democracio: “¡¿Por qué el rey tiene que decidir el castigo?! ¡No, ya no! ¡Ustedes decídanlo! ¡Vamos, es lo que quieren! ¡El poder está en sus manos! ¿Quieren que muera Joel? O ¡¿Quieren que mueran los guardaespaldas?!”

-Josefino (dirigiéndose a Democracio en voz no tan alta): “¿Qué haces?”

-Democracio (dirigiéndose a Josefino de la misma manera): “Hago justicia”

Parecía el fin de la “martincracia” y el principio de la “democracia”. Martín lo había escuchado y muy claramente. Veía al pueblo adorar a Democracio y pedir un nuevo rey. Ya todo no seria muy divertido para él. Él ya no decidiría todo. Las cosas no saldrían como el quisiera. Pero tenía que pensar lo que haría con Democracio y hasta que eso sucediera… en realidad el rey Martín se negaba a aceptar lo que estaba pasando y se inventaba muchas versiones de este suceso para escapar de la realidad. Solo hizo algo… irse a su cuarto.

-Democracio: “El rey Martín no se encuentra aquí y eso no importa. Ustedes decidirán el destino de estos 3 hombres. Les propongo la muerte de estos tres”

-Josefino: “No, no, no. Pueblo, dense cuenta de que esto es incorrecto. Que un solo hombre gobierne está mal pero no debemos abusar de nuestro poder”

-Democracio: “¡¡Saquen de aquí a este aburrido!! Se debe hacer lo que el pueblo pida”

En ese momento ocurrió lo inesperado. Una flecha atravesó el pecho y el corazón de Democracio. Josefino se paralizó. El viejo se paralizó. El pueblo presente se paralizó. El silencio era aterrador. No lo podían creer. Luego vino la desesperación. Todos empezaron a temer. ¿Quién había matado a Democracio? ¿Qué había pasado? ¿Por qué? La gente salía muy asustada de la sala principal. Josefino y el viejo también. El cuerpo de Democracio yacía en el piso casi inerte. La corona prestada ya no estaría en su cabeza. Todo se había derrumbado. Su vida había escalado lo más alto pero ahora eso ya no importaba. Todos corrían fuera de la sala, gritaban y temían. ¿Qué había ocurrido? Hubo un cruce de miradas entre Josefino y alguien muy sospechoso. Josefino se encontraba en la puerta como todos y vio a un hombre que seguía en las tribunas. El no podía ir en sentido contrario a la inmensa multitud, trató pero el hombre había desaparecido. Corrió con el viejo y el resto de las personas fuera del castillo. ¿Es así como debía seguir la historia? Hasta yo me pregunto qué ocurrió.

Josefino y el viejo ya estaban fuera del castillo. Josefino dudaba de todo. “¿Realmente lo vi?” se preguntaba. “¡Esto es horrible!” gritaba el viejo. Quizás era Leo, el mercenario. O algún mercenario de Martín, o quizás un asesino de otro reino que confundió a Democracio. Hay mucho para escoger. ¿Cómo estar seguros de lo que realmente sucedió? Era imposible. Este acontecimiento había marcado a todos. La única manera de ejecutar el homicidio era desde el interior de la sala principal. Así que todo se reducía a un asesino que nadie esperó, los guardias nunca revisaban a los aldeanos y allí fallaron. Quizás menospreciaron demasiado a los de “la village”. Aunque habían fallado. O tal vez el cometido era acabar con la vida de Democracio. ¿Por qué o para que? ¿Qué podían ganar con la extinción de un simple payaso? De Joel no se sabía nada y el era un muy posible asesino. ¿Pero en que momento? No, no pudo ser él. Joel estaba inubicable pero era imposible culparlo…

“La village” era enorme. Un desierto que parecía no tener fin. Sin exagerar, había muchos lugares inhabitables y desconocidos. ¿Dónde estaba el asesino? ¿Dónde? ¿Dónde estaba? ¿Tomando sol en una playa? ¿Riéndose de todos? ¿Sintiéndose satisfecho? ¿El asesinato de la historia? ¿El homicidio perfecto? ¿Por qué la gente no hacia nada para hallarlo? La gente se olvidó de su rey transitorio y olvidaron su deseo de propagar la democracia. La muerte de una persona los atemorizó hasta hacerlos querer suicidarse. Eran unos cobardes que no merecían tener lo que querían. La gente merecía lo peor. Estuvieron a punto de lograr algo grande pero dudaron de sí mismos. No les interesó hallar al culpable ni siquiera sabiendo que quemándolo frente al castillo haría que Martín abandonara el pueblo. Eran sólo personas que esperaban que el resto las ayudara. Eran unos malditos y asquerosos aldeanos. Eran la porquería más grande del planeta. Eran como animalitos temerosos. Eran pobres y se sentían basuras sin poder ni voz. Pobres asquerosos y perezosos malditos.

-Una persona misteriosa: “¡Despierta! ¡Estás a salvo! ¡Eres inocente y ahora libre! ¡Tú sí lo deseaste de verdad y estuviste dispuesto a todo!”

-Joel: “¡¿Quién eres tú?! ¡¡¡¿Dónde estamos?!!!, ¡¡¡¿Qué pasó?!!!”

-El misterioso: “Pasó lo incorrectamente correcto”

-Joel: “¿Dónde estamos?, ¿Quién eres?”

-El misterioso: “Tranquilízate… no te preocupes mucho, seguimos cerca del castillo pero acá estaremos a salvo. Estamos en una zona desconocida de “la village” donde puedes comenzar una nueva vida”

-Joel: “……. (Lo miró fijamente)… …este es el desierto, ¿Quién eres y por que estoy aquí?”

-El misterioso: “No debe importarte quién te ayuda, sólo el propósito”

-Joel: “¡¿Y cuál es el propósito?!”

-El misterioso: “Te estoy dando una segunda oportunidad, olvida todo lo que has vivido, ya no más. Tendrás una nueva vida lejos de todo.”

-Joel: “¡Aquí no hay nada! ¡Es solo arena! ¡¿Qué clase ayuda eres si me rescatas para luego dejarme en un desierto?!”

-El misterioso: “…Soy tu protector”

-Joel: “…un… …un momento, Tu eres el asesino, ¡¿Es cierto eso?!”

-El misterioso: “Así es”

-Joel: “Aléjate de mi, ¿Quieres matarme? ¡Mataste al rey, confórmate!”

-El misterioso: “Tranquilízate, no te mataré, y sé que al que maté fue a un payaso”

-Joel: “… ¿Y por que lo hiciste? No mientas, te equivocaste, tú querías al rey”

-El misterioso: “Es curioso como he pasado de ser tu salvador a ser un mentiroso. ¡No te confundas! ¡Democracio nos iba a arruinar a todos! ¿Sabes lo que iba a suceder si no lo mataba?”

-Joel: “… (Mirándolo)…”

-El misterioso: “La democracia es para los débiles y ese pueblo no estaba preparado”

-Joel: “¿Qué quieres decir?”

-El misterioso: “Que nunca hubiese funcionado… “Sodolima y gamarra” y “la village” no están preparadas para nada. Lo mejor es que solo un hombre las gobierne. Ellos nunca podrían con ellos mismos. Necesitan a alguien que tome decisiones por ellos. Además, ¿Te hubiera gustado morir mañana?”

-Joel: “¿Qué dices?”

-El misterioso: “Democracio iba a pedir tiempo para que regresaran y tomaran una decisión. Tu destino iba a estar en manos de toda esa gente, El rey martín iba a recuperar la corona, Democracio iba a ser desaparecido y nada bueno te esperaba”

-Joel: “(lo mira con temor)”

-El misterioso: “La señora, tu compañera de celda, te iba a violar y te iba a contagiar de sida. Ibas a perder tu virginidad e ibas a quedar traumatizado. Un rey de otros lares le iba a proponer a Martín que tú pelearas en un coliseo y finalmente ibas a morir”

-Joel (sorprendido y aterrado): “¿Cómo sabes eso? Quiero irme de aquí, no puedes dejarme aquí”

-El misterioso: “Si quieres una nueva vida tendrás que quedarte por un tiempo aquí, nadie sabrá de ti y se les olvidara pronto”

-Joel: “¿Y si regreso? ¿Y si no hubieras matado a Democracio? Estás muy seguro de todo eso pero… ok, me quedare aquí. Gracias, quienquiera que seas, gracias.”

-El misterioso: “Esto no ha terminado, no desperdicies esta nueva oportunidad. Algo va a pasar, no sé cuándo pero debes de estar listo, nos volveremos a encontrar”

El reino volvió a la normalidad con Martín al mando. Y él había aprendido algo muy importante y eso era ser popular. Darle a la gente lo que quiere a veces funciona. Martín tuvo que tomarse un poquito más en serio su puesto como soberano… y buscarse otro bufón no tan inteligente. Si eran más inteligentes que él no tendrían oportunidad de acercarse al castillo. Era la mejor manera de despreocuparse. Desde ese día Martín se dio cuenta de lo importante que son los idiotas para la sociedad. Aunque… iba a extrañar a… “Lázaro”.

Por supuesto que las personas ya se habían enterado de todo lo sucedido y sólo se resignaban a tener al mismo rey negro de las últimas décadas. Mientras el rey creyera que era negro (no lo era pero se la había creído bastante) habría un trato preferencial para los negros. Incluso en los hospitales donde le daban prioridad a los negros en casos de emergencia. ¿Pero por qué los negros? Solo Martín lo sabía. Los médicos estaban en contra de todo eso y sin hacerlo público decían que martín era un incompetente y lo mejor era que todos se mueran.

-Doctor: “¿Puedo ayudarles en algo? ¿Tienen algún familiar negro? Hoy hay 2 x 1”

-Jose Juan: “No, señor, ¿No ve que soy blanco como la leche?”

-Doctor: “Si el paciente tiene un lunar marrón son 2% de descuento, si el lunar es negro son 15% de descuento”

-Alex: “¡Es una emergencia, tarado! ¡Me estoy muriendo!”

-Doctor: “Disculpen, es rutina, ¿Qué tiene el paciente?”

-Jose Juan: “Creemos que fue raptado por extraterrestres y que le insertaron algo que agravó su enfermedad”

-Doctor: “¡No estoy para juegos!”

-Sofía: “No señor, mi amigo tiene dolores en el estómago”

-Doctor: “Bueno… eso cambia las cosas”

-Sofía: “Por favor señor, lo hemos traído desde un bosque muy lejano”

-Doctor: “Está bien… haremos cirugía, tendré que cortarle una pierna o algo así”

-Sofía: “¿Cómo que “algo así”?”

-Doctor: “Yo soy el doctor aquí, que nunca haya ido a la universidad porque este pueblo no tiene una, no significa que sea un ignorante”

-Jose Juan: “Pero parece que lo fuera, yo no confío en este doctor, Sofía.”

-Doctor: “¿No confían en mi? El músico más famoso de nuestra época fue atendido por mí. Le corte el uñero y le salvé la vida. ¿Creen que antes de la operación él dijo que no confiaba en mí? No, el dijo… “te doy toda y cada centímetro de mi confianza” y eso es algo que Uds. deberían aprender”

-Jose Juan: “Este señor es un charlatán”

-Sofía: “Aun así, creo que deberíamos darle una oportunidad o preguntarle quién más nos puede ayudar”

-Jose Juan: “Eres una tonta, ¿Lo sabías? Este sujeto no merece ni nuestra atención. Por eso me fui de mi pueblo y me quede en una cabaña. No soportaba las estupideces de la sociedad, tienen reglas muy estúpidas para convivir”

-Alex: “OH OH”

-Sofía: “No puedo creer lo que me acabas de decir, ¿Así planeas conquistarme?, ¡Eres un idiota!”

Sofía se fue dejando a Jose Juan muy preocupado y a Alex en manos de eso que dice ser doctor.

-Jose Juan: “Búsquese a alguien que realmente sea doctor y me lo atienden. Alex, voy a buscar a Sofía, creo que ella se molesta por pequeñeces pero… me siento mal de todos modos. Me voy a hablar con ella”

Cuando Jose Juan dijo eso no se le notó muy preocupado y arrepentido. Pero es que sólo le había dicho tonta. Tanto lío por eso, que tontería. Al que si no se le veía hipócrita era a Alex. Sus llantos eran muy reales igual que sus gritos.

Mientras Alex era operado, Jose Juan se encontraba con algo casi nuevo: una sociedad. Las cosas eran muy diferentes, todos eran tímidos y metidos en sus problemas, eso le parecía anormal. Las personas además eran antisociales con los extraños y había demasiadas personas. Era un caos, era chocante para él. Había visto árboles que hablan pero, para él, la sociedad era más extraña aún. Encontró un bar y luego de relacionarlo con barbacoa, para después relacionarla con fideos para que al final pudiera relacionarla con gente delgada, él creyó que un bar era un lugar muy tranquilo donde se reunía gente delgada y solidaria. Entró al bar y vio gente teniendo sexo con gatos y con palomas y no todos eran delgados. Las personas le preguntaban si quería hacer un cuarteto sexual, otros le hablaban de la palanca y otros decían que querían darle su anillo salado. Jose Juan rechazó las dos primeras pero le entró curiosidad por el anillo salado. Así que lo invitaron a entrar a un cuarto oscuro donde se escuchaba el jadeo de personas y en la parte iluminada había un hombre que se veía emocionalmente destruido. Jose Juan se acercó con mucha cautela, se acercaba al hombre por dos cosas: 1.- era mayor que él y quizás tenía unos trucos para conquistar a Sofía… …2.- Quizás él le enseñaría el anillo salado.

-Jose Juan: “Señor disculpe que lo moleste pero…”

-El señor: “Seguro quieres un cochino autógrafo, quieres que te viole o me vienes a contar uno de tus problemas sexuales. Adelante, me siento mal, quizás me entretenga un poco contigo. ¿Qué más puedo perder?”

-Jose Juan: “Bueno… Yo vengo de una cabaña donde me la pasé más de 10 años. Me fui buscando el sueño de un amigo. El creía en extraterrestres y me pareció un tema interesante”

-El señor: “Pero… ¿Te pareció divertido?”

-Jose Juan (sorprendido): “…Sí”

-El señor: “Entonces no debes arrepentirte, si tu vida no tiene diversión entonces no es vida, nunca lo olvides. El dinero, el amor, tu esposa y los hijos no son nada. La diversión lo es todo… bueno al menos cuando por lo menos a alguien más le parece divertido. A tu amigo le parecía divertido y entonces lo era”

-Jose Juan: “Sí, pero…”

-El señor: “¿Crees que soy un charlatán? ¿Por qué no me lo dijiste antes? Hay muchos idiotas egresados de grandes colegios que creen saber bastante. Si les tienes fé podrás tragarte alguna de sus supuestas enseñanzas. Yo te hablo porque tengo experiencia y no soy un crédulo. En cambio, ellos creen en cosas como en dios”

-Jose Juan: “Yo no creo en dios”

-El señor: “¡Bien!, es un avance, has madurado”

-Jose Juan: “¿Ud. cree en dios?”

-El señor: “Jajaja ¡Por favor! Dios es el invento de una señora loca cuarentona con sida que está recluida en los calabozos de ese castillito”

-Jose Juan: “Bueno jajaja”

-El señor: “Sí, jajaja, por ahí me enteré que hasta le inventó un hijo mitad humano. ¿Por qué la gente es tan crédula, no se dan cuenta de que se lo copio de Hércules? Jajaja, ese libro que tiene es un éxito total. O quizás no. Comenzó como ciencia ficción y ahora todos se la han creído”

-Jose Juan: “Señor, qué bien que usted sea no creyente pero yo le vengo a hacer otras preguntas”

-El señor: “Cuando eres alguien como yo y te gustan las drogas, no eres drogadicto. Cuando eres como yo y no crees en dios, tampoco eres no creyente. Yo simplemente soy yo mismo y no me interesa pertenecer a ningún grupo”

-Jose Juan: “Sí señor… …vengo a hablarle de la chica de la cual estoy enamorado…”

-El señor: “No me digas que crees que el amor hace la felicidad”

-Jose Juan: “¿Eso también lo inventó la loca con sida?”

-El señor: “Sí, creo que si”

-Jose Juan: “Hace rato que le quiero hablar de mi… bueno, de la chica que me gusta y Ud. no deja de hablar de la loca”

-El señor: “Es que tú no la conociste cuando era más joven, siempre tuve ganas de penetrarla… por lo menos por la oreja. Esa era mi fantasía sexual cuando era más joven. Bueno… empieza a referirte de ella como tu enamorada. Eso de “la chica que me gusta” o “la chica de la cual estoy enamorado” es para perdedores”

-Jose Juan: “Pero suena bonito”

-El señor: “¿”Pero suena bonito”? ¿Eres marica o qué? No, tú eres un hombre, no lo olvides”

-Jose Juan: “Ok…”

-El señor: “mejor di “de acuerdo” en lugar de ok. Un momento, creo que ya sé cual es el problema. ¿La chica te hace caso?”

-Jose Juan: “Sí pero se hace la difícil. El problema es que le dije tonta y se molestó bastante y hasta la vi decepcionada”

-El señor: “Bien… ¡Eres un baboso! Se nota que le importas mucho a la chica y también se nota que la tienes acostumbrada a cosas románticas”

-Jose Juan: “¿Le parece romántico que yo haya salido a cazar un venado para hacerle el desayuno?

-El señor: “Sí y también muy de babosos”

-Jose Juan: “Sí pero creo que a ella no le parece baboso y hasta le gusta que haga esas cosas… pero últimamente se ha echo la difícil y lo ultimo que hice fue insultarla”

-El señor: “¿Por qué no simplemente tienen sexo y ya? Verdad… uds creen en el amor”

-Jose Juan: “¡El amor existe! ¡No creeré en dios! ¡Pero tampoco creo en los científicos que dicen que el amor es solo química y órganos! Y si es así, entonces… soy un hereje. Ud dice eso porque nunca conoció el amor verdadero o lo dejó pasar. No se da cuenta de que el amor también es divertido. El sexo es solo la rutina”

-El señor: “Interesantes palabras de un enamorado que se mete a un cuarto oscuro con gente teniendo sexo en casi todo el lugar, y que viene a hablarle al mejor cantante de la época”

-Jose Juan: “¿Eso fue sarcasmo? Disculpe, pero creo que ud debería buscar a su verdadero amor y si lo dejó pasar quizás no es tarde para recuperarlo”

-El señor (mirándolo): “Quizás tengas razón, todo es posible en este mundo de posibilidades infinitas, solo espero que no sufras una decepción amorosa”

-Jose Juan: “No le tengo miedo a las decepciones amorosas, un consejo, deje de decir todas esas frases, seguro y espantó más de una vez a su amor verdadero”

-El señor: “Jaja, me caes bien, me alegraste la noche, ven mañana a mi concierto, será muy cerca al castillo por el cumpleaños del rey Martín y por su regreso al trono… del baño”

-Jose Juan: “¿El rey Martín?”

-El señor: “Verdad… tú eres un exiliado ajeno a la sociedad que caza venados para sobrevivir. Jaja, muchacho, averigua todo y lleva a la chica. Nunca la lleves a un teatro… es tan poco original y aburrido”

-Jose Juan: “Gracias… una última pregunta, ¿Qué es el anillo salado?”

-El señor: “Eso no es para enamorados, si te cuento te va a parecer repugnante”

-Jose Juan: “¿Es algo sexual?”

-El señor: “Sí”

-Jose Juan: “Sí, mejor no me cuente, lo veo en su concierto, nos vemos”

Después de todo eso, Jose Juan se dio cuenta de que no quería terminar como el mejor músico de la época, no quería ser un obsesionado por el sexo y tampoco un perdedor disfrazado de ganador. Sabía que había muchas chicas y que eso de enamorarse no pasa solo una vez pero ¿Por qué desperdiciar esta oportunidad? ¿Para que tratar con otra y luego arrepentirse? Sofía quizás no era “la indicada” pero quizás sí la mas adecuada. Si no funcionaba con ella podía probar con las siguientes pero dejarla pasar seria un colosal error. Además… él la amaba. Así que decidió regresar al hospital y tuvo mucha fe en que Sofía estaría ahí. Corría al hospital deseando ver a Sofía, eso era en lo único que pensaba. Corría y corría siempre con mucha fe. Hasta creía poder llamarla telepáticamente y pedirle que vaya al hospital. Cada vez se acercaba más al hospital y su corazón latía más rápido. Ya estaba muy cerca y su corazón parecía saltarle del cuerpo…

-Jose Juan: “¡Sofía!”

-Jose Juan: “¡Sofía!”

-Sofía: “¡Hola tonto!”

-Jose Juan: “¿No sigues molesta, verdad?”

-Sofía (confundida): “¿Molesta? ¡No! ¿De donde sacas eso? ¡Yo no estoy molesta! ¿Lo dices por lo que pasó hace… 2 horas?”

-Jose Juan: “Pues… sí. O sea… ¿No estas molesta?”

-Sofía: “Jajaja claro que no, tenias razón… el doctor está un poco loquito”

-Jose Juan: “Pero, o sea, ¿De verdad no estás molesta?”

-Sofía: “Jajaja ¡Claro que no!”

-Jose Juan: “Jaja… ok, entonces todo bien, ¿Cómo está Alex?”

-Sofía: “Me dijeron que espere un rato pero ya ha pasado demasiado y se supone que hoy me iba a re-encontrar con mi padre y mi mejor amigo”

-Jose Juan: “Asu… qué bien. Oye, no sabes lo que me pasó en todo ese tiempo que creí que estabas molesta conmigo”

-Sofía: “¿Qué pasó?”

-Jose Juan: “Conocí al mejor músico del pueblo”

-Sofía: “¿Qué sí? Jajaja… sí, claro”

-Jose Juan: “De verdad”

-Sofía: “Bueno después me cuentas, nos están llamando para revisar a Alex”

Parece que la historia ya se acerca a un final feliz, Sofía y Jose Juan están muy enamorados y muy pronto se encontrarán al viejo y a Josefino y todo quedará muy bonito. Aunque aún no sabemos la ubicación de Leo ni del hombre misterioso ni el resultado de “la operación” de Alex…

Era tarde, Jose Juan y Sofía recibieron la terrible noticia… …Alex seguía con vida. Era su amigo pero no les alegraba mucho verlo con vida porque sospechaban que él les había estado engañando así que le preguntaron a la enfermera…

-Jose Juan: “¿Y qué tuvo?”

-Enfermera: “Fue una niña y lo siento mucho por el varón que se suicidó con el cordón umbilical”

-Sofía: “¿De quien habla? ¡¿Quién se suicidó?! ¡¡¿Qué operación fue esa?!!”

-Enfermera: “Tranquila señora, le puede dar un ataque cardiaco post parto”

-Jose Juan: “¿Está bromeando? ¡Quiero ver a mi amigo!, ¿Dónde está él?”

-Enfermera: “¿Es negro?”

-Jose Juan: “¡¡¡¿No hay nadie normal en este hospital?!!!”

-Doctor normal: “¿Llamaba?, soy el doctor y mi nombre es normal”

-Sofía: “Señor normal, dejamos a nuestro amigo aquí y el tenía dolores en el estomago, es blanco, tiene cabello castaño, se llama Alex y le gusta hablar tonterías”

-Normal: “De acuerdo, no recibimos muchos como él, lo tenemos en la sala veintiquince (215) en el segundo piso, al fondo a la escalera, la primera puerta a la izquierda”

Jose Juan y Sofía siguieron las instrucciones y coincidieron en que los doctores son muy extraños y siempre paran de blanco, qué locos. (Sofía no dijo mucho porque ella siempre está de azul).

-Jose Juan: “Enfermera, ¿se encuentra Alex?”

-Sofía: “Es un loco que habla de los extraterrestres”

-Enfermera: “Sí, ahí lo tienen, los dejo solos”

-Sofía: “Por fin”

-Alex: “¿Quiénes son uds.? ¿Sofía? ¿Jose Juan? ¡Amigos! ¡Los extrañé! ¡Es posible que tenga un implante extraterrestre! ¡No, olvídenlo! ¡Me siento bien! ¡Gracias por esperarme!”

-Sofía: “Sí, de nada. Muy pronto estaremos los 3 en una nueva aventura”

-Jose Juan: “¡Esperen! Voy a llamar al doctor, quiero saber que tenías”

-Enfermera: “Aaah, sí, él tenia… Bueno… le sacamos las amígdalas porque al doctor no le gustaban y luego fuimos al apéndice”

-Jose Juan: “¡Eso es imposible! ¡¿Por qué?!”

-Sofía: “¿Qué tenía?”

-Enfermera: “Tenia gastrófilis”

-Jose Juan: “Como sea, hoy solo quiero descansar”

-Enfermera: “¿No me va a preguntar otra cosa? ¿No va a poner en juicio mi decisión? ¿No me va a cuestionar?”

-Jose Juan: “No, no se preocupe. Él tuvo gastrófilis como dice ud y… ¿debe quedarse a descansar aquí, no?”

-Enfermera: “Sí, por un día”

-Sofía: “Jose Juan, ¿estás bien?”

-Jose Juan: “Ya está atardeciendo, lo mejor es que dejemos descansar a Alex”

Sofía se iba muy tranquila por Alex pero muy preocupada por Jose Juan. Sofía notó que Jose Juan mintió con respecto a estar cansado y más se le veía molesto, estaban camino a encontrarse con Willy y con Andrea(los árboles) muy cerca de donde termina el bosque y Sofía necesitó preguntarle…

-Sofía: “Jose Juan, ¿estás bien?”

-Jose Juan (molesto): “…”

-Sofía: “Jose Juan, responde”

-Jose Juan: “Bueno…”

-Sofía: “Te noto extraño”

-Jose Juan: “Sí, Sofía… estoy molesto… conmigo mismo… todo este tiempo dudé de Alex y él nunca dudó de mí. Me siento como un traidor y luego de verlo en esa cama al pobre, frágil pero con ganas de decir tonterías pero muy frágil y débil… sentí que le había fallado”

-Sofía: “José, mira, lo sé, yo también dudé de él pero nosotros lo ayudamos”

-Jose Juan: “Sí, es cierto pero me porté tan mal con él…”

-Sofía: “Jose, lo importante es que te has arrepentido y él ahora está bien”

-Jose Juan: “Sí, amo a ese bastardo”

-Sofía: “Yo también… jaja, bueno… Jose Juan, no le fallaste solo demoraste su salvación…”

-Jose Juan: “Sí, ya no te preocupes, gracias, ya lo entendí. Casi lloro, lo bueno es que Alex no perdió ninguno de sus cinco miembros”

-Sofía: “¿Cinco? ¿Ah? Espera, creo que veo a Andrea”

-Jose Juan: “No, ese es un árbol común”

-Sofía: “¿Y ese que esta inmóvil?”

-Jose Juan. “Sí, ese es Andrea”

En realidad no era de noche, era tarde y apenas y empezaba a anochecer. Andrea ya les había servido de cama y ahora se le unía Willy que después de mucho andar con las inmensas muletas de madera, pudo llegar. Mañana seria el día. El cumpleaños de Martín. El retorno más esperado, el retorno del líder. Andrea, Jose Juan, Willy y Sofía sabían que seria su última noche juntos. Sofía mañana encontraría a su padre y a su mejor amigo. Jose Juan conocería a su futuro suegro y a su posible competencia, Josefino. Josefino era cursi y algo torpe pero con una ideología de grandes pensadores. Conoció a Sofía en circunstancias muy extrañas que incluyen un caballo y algo de excremento. Por el otro costado, estaba el viejo que seguía con su puesto de emolientes y ya le salían dulces e inventó algo llamado “Pisco del viejo con limón” (era limonada). Los dos estaban exhaustos por ese día tan ajetreado y se metieron a un teatro para dormir un poco. Sabían que mañana era el día y estarían en el concierto. Faltaban apenas unas horas para que sea el cumpleaños del rey Martín y naturalmente estaba muy feliz. Sus dos hijas y esposa lo amaban y estaban muy satisfechas de la nueva madurez de martín y de su re-estrenada popularidad. Leo (ese imbécil) se había sanado, no sé cómo, la supuesta herida mortal. Ya no pensaba en vengarse pero todavía pensaba en Claudia así que se fue arrastrando hasta el castillo. El hombre misterioso veía que estaba anocheciendo y ya planeaba su atentado terrorista. Mr. Ecología y Super Sobaco prendían una fogata muy cerca a su cabaña y como todo buen varón… decidieron que dormirían desnudos. (Pero no juntos). Joel seguía en la arena hecho un idiota preguntándose si eso era salvación. Y el mejor músico de la época ensayaba un discurso dedicado a los enamorados, al amor y a la chica que no conquistó, su amor de verdad.

-Andrea: “¿Mañana hay algo?”

-Willy: “¿Fiesta en “Caótica”?”

-Jose Juan: “No, nada de Caótica. Mañana habrá un concierto donde todos estarán para celebrar el cumpleaños del rey Martín y su retorno al trono”

-Sofía: “¿De qué concierto hablan? Seguro irá Josefino”

-Willy: “Sí, mira, tengo unos contactos y me han dicho que todo eso va a ser organizado en “caótica””

-Sofía: “¿No habían cerrado ese lugar?”

-Jose Juan: “¡Un momento! ¿Cómo es que conoces el pueblo?”

-Willy (El árbol cojo): “Yo conozco “caótica” porque cuando era joven, antes de ser atropellado, iba muy seguido”

-Sofía: “Pero… ¿ah?... ¿No se daban cuenta?”

-Willy: “No, para nada”

-Jose Juan: “No te creo, un árbol no puede pasar desapercibido en una discoteca”

-Willy: “No, no, no te miento, con decirte que yo era el más “picarón” en las fiestas y siempre sacaba a bailar a chicas bonitas, jajaja”

-Jose Juan: “Eso ni siquiera es gracioso”

-Andrea: “A mi me consta porque varias chicas lo seguían hasta el bosque”

-Sofía: “No entiendo”

-Jose Juan: “¿Tratas de decir que los chicos no se asustaban de ver a un árbol porque estaban bastante drogados?”

-Willy: “Bueno… en palabras simples como las tuyas que no incluyen una explicación que vaya acorde con una cadena lógica de escenas realistas, sí.”

-Andrea: “Mejor durmamos jaja”

-Sofía: “Sí, mejor”

-Jose Juan: “Mejor”

Así fue como se aburrieron de la soberbia intelectual de Willy. Él siempre tuvo muchas cosas que relatar pero escasos oyentes. Andrea que se supone, por ser su única amiga, debía prestarle atención no lo hacia y prefería hacerse la sorda. Y en secreto (y cuando estaba molesta) pensaba que Willy se alucinaba un sabelotodo. Willy era un árbol cojo e incomprendido que ansiaba volver a caminar aunque ya casi se había resignado a esa condición, por eso creía que era hora de que la sociedad aceptara a los árboles lisiados. Ya era hora de parar con la poca valoración hacia ellos. Era hora del cambio.

Estaba a oscuras, Willy lleno de confianza decidió ir a orinar y se fue a buscar al árbol más cercano (que era bien lejos si excluías a Andrea). Tan solo horas para que el mundo (sobrio) supiera de su existencia. Era hora de ser aceptado. Pero su exposición iba en contra de los secretos intereses del hombre misterioso. El responsable del asesinato de Democracio veía en Willy a un enemigo y a una posible dificultad para cumplir su misión. Willy no lo sabía pero mientras más se acercaba al árbol para orinar, más se acercaba a la muerte y al homicida. Willy dejó a un lado las muletas y pensó que sería la orinada más corta de su vida pero resultó algo bastante menos parecido a eso…

-Willy (con sueño): “¿Hay alguien ahí? Si son Andrea o Sofía, por favor no se acerquen”

-El misterioso: “¿A qué le temes?”

-Willy: “Oh no, ¿Quién eres? El cazador de árboles jajajaja”

-El misterioso: “No eres gracioso, seamos breves. Pensaba decirte parte de mi plan secreto para poder acabar con algo de estrés y liquidarte de una vez. Pero seré más breve”

-Willy: “Ya, ya, arranca nomás, no ves que estoy orinando, eso no es de hombres”

-El misterioso: “Lo dices como si fueras humano y tuvieras sentimientos pero la verdad es que ni siquiera eres un árbol. No eres nadie ni nada y el mundo no puede saber de tu existencia… ni de la de tu amiga”

-Willy (temeroso, desconfiado): “¿Quién eres? ¿Por qué dices eso?”

-El misterioso: “Quizás si supieras contar mejores chistes te lo diría pero… no es así. Tu ultimo deseo es haber terminado de orinar… ahora tu confusión cesará. No serás hombre ni árbol sino… solo cenizas o… nada”

Willy fue incendiado y su sufrimiento era increíble. Otra atrocidad cometida. Sus gritos eran de dolor, de suplica. La peor muerte de todas. Mientras Willy terminaba de consumirse el hombre misterioso miró a su alrededor y dijo…

-El misterioso: “Sé que eres tú, sé que estas ahí, no puedes esconderte… Leo. Sal o te buscaré y tendrás el mismo final”

El hombre misterioso se alejaba de Willy y de sus desesperadas suplicas que no impedirían que se quemase por completo. El hombre misterioso encontró a Leo en el suelo del bosque. Era él, era Leo, el otro asesino. Pero Leo estaba débil a causa de super sensual y de mr. Ecología 2. Leo estaba boca abajo y se puso boca arriba en un abrir y cerrar de prostíbulo. Leo temía por su vida y no podía dejar que lo quemaran y menos ahora que estaba tan cerca de ver a Claudia…

-Leo: “¿Quién eres y qué quieres de mí?”

-El misterioso: “Es de noche y creo que hoy no debes morir porque aún eres necesario para el plan. Continúa con tu vida aunque ignores lo que te hablo y es mejor que olvides lo que escuchaste y oíste hoy. Y recuerda que no soy un transeúnte en tu vida y que regresaré algún día. Por ahora solo se feliz con Claudia, sé que harán bonita pareja y olvida todo lo que viste y oíste hoy”

El hombre desapareció de la misma manera como apareció… metiéndose al bosque y confundiéndose con la oscuridad. ¿De qué plan habla? Eso no lo sé. Willy fue incendiado por completo y sus amigos no lo supieron. Todos dormían muy felices, llenos de las mejores expectativas, soñando con mañana y deseando un día perfecto. Faltaban muy pocas horas para… el día más esperado.